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2x14 ANATOMÍA DE WEISZ

Narrated by Bobbie Weisz

Nuevo día en Chicago. En la pequeña casita de Bobbie, ella se levantaba sonriente con el ruido del despertador, desperezándose y yendo al baño para asearse.

Elecciones. Están siempre presentes en nuestras vidas: qué comer, cómo dormir, con quien intimar, cuántos hijos tener, dónde morir. El problema es: ¿hasta dónde llega nuestra libertad?
En algún momento, nos encontramos con una situación que nos fuerza a seguir por un camino que no hemos tenido ocasión de escoger. Una de esas primeras situaciones sucede al nacer, cuando nos imponen un nombre para etiquetarnos, cual simple ganado. Mis padres eligieron Roberta, justificando que era en honor de la ganadora del Nóbel de Química Roberta Schulzman, pero con apenas uso de razón ya deduje que el verdadero motivo era ansiaban que el día de mi nacimiento llegara un hijo varón, que recibiera el nombre de Robert.
Entonces surge la impotencia, esa sensación que aparece cuando los actos escapan a nuestras elecciones. La sentí constantemente con mi nombre masculino, así como la debieron sentir mis padres en mi nacimiento.

Bobbie terminó de ducharse y se anudó una toalla cubriendo su húmedo cuerpo. Intentó caminar con cuidado para no resbalar, pero aun así tuvo un descuido y acabó dándose un sonoro trompazo contra el suelo. Un gato color canela se acercó con sigilo a la puerta, emitió un leve maullido y a continuación comenzó a lametear el agua de los pies de Bobbie.
BOBBIE: ¡Oh, Spock! Ya veo que te importa un comino que me desnuque, mientras que te ponga la comida en el plato... (dijo con un tono de reproche)
El gato, que parecía haber entendido cada una de sus palabras, bufó a Bobbie con fuerza y escapó raudo del cuarto de baño.
BOBBIE: Ingrato felino... (respondió sorprendida) ¡Estos son los momentos que me hacen preguntarme por qué no te llevé a castrar!
Bobbie salió del baño con muy mala cara y frotándose dolorida el trasero, justo a tiempo para ver como Spock se hacía caca en la cama.
BOBBIE: Tú y yo no nos vamos a llevar bien... (dijo resignada) ¡Tienes suerte de que no te haya vendido cuando murió tía Debby!

Algunas veces no tenemos más remedio que hacer elecciones que nos resultan desagradables. A veces no hay más remedio. Convivir con ellas supone un peso que nos vemos obligados a soportar.

Bobbie terminó de vestirse y perfumarse y se dirigió a tomar su desayuno. Mientras sorbía el café, observaba con nostalgia la foto suya con Rachel que les tomaron en la boda de Melinda y Jared. Ese día había sido muy especial para ella, a pesar de las lagunas (“será cosa del alcohol”, pensaba para sí). Desde entonces, todo había empeorado entre ellas, y eso le provocó una inmensa tristeza. Una vez que terminó su desayuno, se dirigió al trabajo.
En la mansión Halliwell, Wyatt miraba por la ventana serio, vestido únicamente con unos pantalones cortos para dormir. Estaba reflexivo, miles de pensamientos cruzaban por su mente. Alison, en cambio, estaba en la cama, dormida. Los primeros rayos de sol que cruzaban el ventanal se reflejaron en su delicado rostro, y poco a poco comenzó a despertarse. Al no encontrar a Wyatt a su lado con su brazo izquierdo, se puso a mirar a todos lados medio adormilada, hasta que le divisó junto a la ventana. Notaba en su expresión corporal gran tensión acumulada, y actuaba raro, y eso le había empezado a preocupar desde hace unos días.
ALISON: ¿Sucede algo? (preguntó con preocupación)
WYATT: Ah, ¿ya estás despierta? (preguntó mientras se giraba) No podía dormirme, así que he estado observando el amanecer desde aquí.
Wyatt se acercó lentamente y se sentó en la cama. Agarró tiernamente a Alison por la barbilla y la besó levemente en los labios.
ALISON: Perdona, es que pareces preocupado por algo. Llevo algunos días observándolo, pero no me atrevía a decírtelo.
WYATT: Sí, bueno... El trabajo es más duro últimamente, sobre todo con lo de la absorción del bufete por parte de Red Swan. Cualquiera sabe a cuantos de nosotros despedirán...
ALISON: Claro... Pero no puedo creer que estés tan preocupado sólo por el trabajo. (dijo dudosa) Sé que hay algo más.
WYATT: Bueno... ha habido muchas cosas de que preocuparse aquí. Soy el cabeza de familia y no quiero que a ninguno le pase nada malo.
ALISON: ¿Es sólo eso? (insistió Alison, preocupada)
Wyatt no sabía que contestar. Estaba atormentándose cada vez más desde que se reunió con Charlie, y continuamente se repetía en su cabeza aquel día en el callejón, cuando accidentalmente le quitó la vida a Lewis.
WYATT: Es que han sucedido tantas cosas... y tan rápido. No sé qué pensar, me siento confuso... (le confesó apático)
ALISON: Claro, lo entiendo... (admitió no sin una pequeña decepción en su interior)
Wyatt, que había notado la reacción de Alison, enseguida se dispuso a aclararse.
WYATT: ¡Espera! Reconozco que todo es un lío ahora mismo. Pero hay una cosa de la que estoy seguro: de ti. De que te quiero. (dijo con una amplia sonrisa)
ALISON: Yo... también te quiero, Wyatt. Nunca pensé que podríamos volver a conectar así, tan intensamente. Sobre todo, sabiendo que me marché y te dejé aquí. (respondió aliviada) Siento... como si nos conociéramos de toda la vida.
Wyatt volvió a sonreír. Su sonrisa era tan amplia y tan llena de felicidad, que podían vérsele todos los dientes. Se aproximó de nuevo a Alison, la rodeó con cuidado entre sus musculosos brazos y la besó en los labios con gran pasión. Alison se dejó llevar por la magia del momento y abrazó fuerte a Wyatt mientras le correspondía el intenso beso. Finalmente, Wyatt se apartó, no sin que Alison ofreciera resistencia, y se quedó mirándola a los ojos.
WYATT: Eres tan hermosa... (dijo con admiración)
Wyatt volvió a acercarse a Alison y la besó tiernamente en la mejilla. A continuación, se acercó a la mesilla y comenzó a rebuscar entre los cajones.
WYATT: Pensaba esperar al momento apropiado, pero creo nunca estaré más seguro de lo que lo estoy ahora. (dijo mientras sacaba algo del cajón y lo guardaba en su mano)
ALISON: ¿Ocurre algo? (preguntó preocupada)
Wyatt miró nuevamente a los preciosos ojos azulados de Alison y tomo aire.
WYATT: Alison, ¿quieres casarte conmigo?
En ese mismo instante, Wyatt descubrió una cajita en su mano, con una hermosa sortija plateada con diamantes. Alison se quedó boquiabierta.



Una de las mayores elecciones que jamás podremos tomar consiste en decidir con quién pasar el resto de nuestra vida. Supone una gran prueba de confianza en la otra persona. ¿Pero a veces merece aquella persona esa confianza? ¿Puedes olvidarlo todo, cuando sabes el origen de tu amor y su turbio pasado?¿Ha cambiado? La navaja de Ockham: la explicación más sencilla suele ser la correcta. Sin embargo, la esperanza es más fuerte que la razón. La esperanza en que todo vaya a mejor, en que esa persona es diferente...

En el inframundo, James regresaba algo sofocado tras detener una rebelión de una facción de demonios Zaraq. Eran criaturas muy poderosas, aunque de ataques moderadamente lentos. Aun así, le habían dado un buen rapapolvo. Se dirigía hacia el trono, dispuesto a relajarse y descansar tras la dura batalla. Pero en su andanza, se encontró a una rubia de espaldas, junto al trono.
JAMES: ¿Nahia? Déjame en paz, no te necesito ahora. (dijo con desprecio) ¡Guau, esos Zaraq son realmente duros!
Al oír esas palabras, aquella rubia se dio la vuelta y encaró a James, dejándole completamente sorprendido.
JAMES: ¡Vaya, vaya! Niña mala, eres una niña muy mala... (dijo sonriendo)
ALISON: ¡Cállate! (contestó en tono imperativo) Quiero estar aquí el menor tiempo posible.
JAMES: ¿Y a qué se debe la agradable visita?
ALISON: Teníamos un trato, si no recuerdas mal. En eso quedamos cuando te ayudé a derrocar a mi padre.
JAMES: Oh, vaya. Qué sorpresa... (dijo poniendo un gesto de falsa sorpresa)
ALISON: Deja ya de hacer el ganso, no es propio de La Fuente de todo Mal.
JAMES: Bien, pues... tú dirás. (contestó expectante)
Alison se acercó lentamente a James y comenzó a dar vueltas a su alrededor mientras le acariciaba los hombros a su paso.
ALISON: Todo a su debido tiempo. Pero te advierto algo: ¡como esto salga de aquí, te aseguro que no voy a necesitar poderes para darte un merecido castigo! (dijo amenazadoramente, casi maléfica)

... y obviamente, la esperanza tiende a ser una sucia mentira. Solemos depositar nuestra confianza en gente inmerecida.

En la cocina de la mansión, todos se preparaban para desayunar. Esta vez, Patricia se había dedicado a preparar las tortitas, puesto que Melinda estaba obnubilada con el bebé. Henry se situó a su lado, supervisando.
PATRICIA: ¡No lo toques! (advirtió a Henry mientras le daba un manotazo)
HENRY: ¡Aaagh! (se quejó de dolor)
Henry era muy goloso, y había intentado rebañar la masa líquida de tortita directamente de la sartén, pero no había caído en que estaba caliente y se había quemado los dedos.
PATRICIA: Henry...
RACHEL: Oh Henry, otra vez no...
HENRY: ¡No puedo evitarlo! Es que está tan rico... (dijo con una sonrisa pillina)
Patricia se cubrió la cara con las manos y comenzó a negar en señal de vergüenza ajena. Rachel en cambio, le sonrió con una expresión maternal. Melinda, por su parte, intentaba que Bianca no se pusiera nerviosa.
MELINDA: ¿Está ya? (preguntó impaciente)
RACHEL: Sí, ya le he tomado una muestra de sangre. Pero no estoy segura de que debas confiar más en mi palabra que en la de un pediatra cualificado... (le reprochó)
MELINDA: ¡¡¡Es mi niña y punto!!! (dijo elevando el tono) ¿Pero no la ves? Tiene moquitos, que se lo he notado. Está incubando una neumonía, o tiene parásitos...
PHOEBE: ¡¡Alaaaa!! Eres una exagerada.
PRUE: Y paranoica. (corrigió sonriente)
ALICE: Y además, apestas a vómito de bebé. (añadió con tosquedad)
Todo el mundo se quedó mirando a Alice, pero no le dieron importancia. Soportar sus “perlas” era algo a lo que parecían haberse ido acostumbrando.
MELINDA: ¡¡¡Una madre sabe cuando su hija está enferma!!! (dijo con lagrimas en los ojos)
RACHEL: Melinda, ¿no crees que a lo mejor estás exagerando un poquito? El médico dijo que estaba bien.
MELINDA: ¡¡¡¿Cómo os atrevéis a hacer bromas así cuando mi bebé está al borde de la muerte?!!! (contestó llena de rabia)
Melinda se levantó al instante y salió corriendo desconsolada, llorando a mares. Por el caminó, dio un buen empujón a Chris, que bajaba en ese momento las escaleras, y ni siquiera se disculpó.
CHRIS: ¡Perdona! (miró sorprendido como subía las escaleras, y se dirigió a la cocina) ¿Qué mosca le ha picado?
PHOEBE: Se ha vuelto loca... (contestó mientras giraba un dedo cerca de su sien y ponía cara de flipada)
CHRIS: Una menos para la herencia... (bromeó mientras se dirigía al refrigerador a coger zumo)
PATRICIA: ¡Chris! ¡¿Pero cómo vas a salir a la calle así?! (dijo sorprendida)
CHRIS: ¿Tan mala pinta tengo? (preguntó confuso)
Todos se quedaron mirando sin saber que contestar. Finalmente, Henry fue el único que se atrevió a responder.
HENRY: ¿Realmente tenemos que responder a eso? (contestó atemorizado)
ALICE: Pareces un vagabundo... (respondió con frialdad, casi disfrutando)
Chris se giró con rapidez para descubrir quién había dicho eso, hasta que divisó por fin a Alice. Se la quedó mirando detenidamente, con una expresión de odio infinito.
HENRY: ¿Cuántas tortitas quieres? (le preguntó sonriente)
CHRIS: No quiero nada, gracias. (contestó con muy malos modales)
Chris terminó de beberse el zumo y dejó el baso en la pila. Lo hizo con tanta rabia que se rompió en sus manos, pero ni siquiera se dignó en recoger los pedazos o incluso curarse los cortes. Cogió su chupa de cuero del perchero y se marchó dando un sonoro portazo. Todos se quedaron extrañados. Lo cierto es que habían notado en los últimos días cierta tensión entre Chris y Alice, pero hasta aquel momento no habían concebido que fuera algo tan serio. Las miradas pasaban de unos a otros, la puerta y Alice, hasta que todos se quedaron mirando fijamente a Alice. Ella, que estaba bebiéndose un vaso de leche, casi se atragantó a notar que era el centro de todas las miradas.
ALICE: ¿Qué? (preguntó extrañada)
Prue, al ser la más mayor, y puesto que aun conservaba ese sentimiento de protección sobre su familia, se inclinó un poco hacia delante, dispuesta a hablar.
PRUE: Alice, entiendo que entre vosotros pueda haber riñas. Entre mis hermanas y yo también hubo, pero...
ALICE: ¡¿Y qué culpa tengo de que sea un gilipollas?! (soltó bordemente, interrumpiéndola) ¡Estoy segura de que lo que le pasa es que le pica el asunto y no tiene quien se lo rasque, y se contenta tocándome las narices!
PATRICIA: Yo esto me niego a aguantarlo. Adiós.
Alice sonrió de satisfacción mientras Prue se quedaba atónita, viendo cómo Patricia se dirigía a la puerta.
PRUE: ¡Espera Patty! ¿Te vas?
PATRICIA: Sí. Voy a ver si Melinda está bien. ¡Hoy es el gran día! (contestó emocionada mientras salía de la cocina)
HENRY: ¡Es verdad! Hoy es la ceremonia de nuestra sobrinita.
ALICE: Una gran excusa para cebarme como una cerda y emborracharme como una cuba... (dijo con cierto desprecio)
PRUE: Exacto, Alice. Ya sabemos lo mucho que te encantan los placeres terrenales... (dijo en tono elevado, dando a entender que estaba empezando a cabrearse)
ALICE: ¡¿Me vas a gritar, a mí?! (dijo desafiante)
Rachel, al ver el huracán que se aproximaba, decidió poner pies en polvorosa.
RACHEL: Yo mejor me marcho ya a trabajar... ¿Henry? (dijo insinuando que la acompañara)
HENRY: Ve tú. ¡Yo quiero ver cómo acaba esto!
RACHEL: No. Te vienes conmigo. ¡Ahora! (replicó mientras agarraba del cuello de la camisa a Henry y le arrastraba a la puerta)
HENRY: Ay no, que quiero ver esto... ¡Joder! ¡¿¡Cuánta fuerza tienes!?! (respondió sorprendido mientras le sacaba a rastras)
Finalmente, Prue y Alice quedaron a solas en la cocina, con Phoebe a un lado como alelada.
ALICE: ¿Estarás contenta? ¡Ya has echado a todo el mundo de la cocina! (reprochó con ira)
PRUE: ¡¿Pero cómo te atreves, niñata maleducada?! (saltó furiosa)
ALICE: Era obvio que ibas a meter baza si estaba en medio del barullo tu querido Chris... Si él te adora, es normal que el sentimiento sea recíproco. Favoritismos. No me esperaba esto de ti, Prue... (dijo con ira, con la cara poco a poco enrojeciéndosela)
PRUE: ¿Perdona? Esto no tiene nada que ver con favoritismos, ¡¡sino con respeto!! Algo de lo que, por supuesto, careces por completo.
ALICE: ¡¿Quién te has creído que eres para darme sermones?! ¿Mi madre?
PRUE: ¡¿Necesito darte acaso explicaciones?! ¡¡Yo crié a tu madre!! Así que creo que tengo todo el derecho del mundo de darte un sermón cuando te corresponde, ¡sobre todo cuando tengo todo el permiso de tu madre! (se justificó muy airada)
ALICE: Por mucho que seas mi tía, apenas aparentas tener más años que yo. Y además, ¿acaso crees que tienes derecho a decirme qué hacer o no hacer cuando has estado ausente de nuestras vidas durante más de treinta años?
Prue sintió una intensa punzada en el corazón con esas palabras, pero no iba a permitir que le hiriesen, sobre todo viniendo de aquella mocosa malcriada. Alice ya estaba harta de esa conversación que le aburría por completo, así que salió de la cocina con rapidez, muy rígida.
PRUE: ¡¡¡Espera jovencita, aun no he acabado contigo!!! (le señaló con tono elevado)
ALICE: ¡¡¡QUE TE DEN POR EL CULO!!! (gritó llena de cólera desde el pasillo)
Alice se acercó al salón completamente roja de ira y cerró la puerta con un sonoro portazo, provocando que la cristalera de la puerta estallara en pedazos.
PRUE: ¡¿Pero será...?! ¡¡¡Yiiiiiiiiiiii!!! (dijo muy enfadada, juntando el pulgar y el índice de su mano derecha en su típico gesto de furia)
PHOEBE: No te ofendas, pero el choque de vuestra ira en mi cabeza me estaba provocando una sensación muy placentera... (dijo con un hilo de voz, con una sonrisa como de drogada)
PRUE: Es peor que su madre... No te ofendas, Phoebe.
PHOEBE: ¡No me ofendo! Lo cierto es que las matonas de mi colegio me trataban mejor. Por lo menos se disculpaban tras meterme la cabeza en el retrete...

Arriba, Melinda estaba cambiándole el pañal al bebé cuando Patricia apareció por la puerta.
PATRICIA: ¿Qué tal estás?
MELINDA: ¡Muy bien! Aunque un poco nerviosa...
ALICE: ¡¡¡QUE TE DEN POR EL CULO!!! (gritó llena de cólera a lo lejos, desde el pasillo)
PATRICIA: ¡Vaya pulmones! Será mejor que cierre esta puerta... (dijo impresionada por los gritos y el sonido de cristales rotos que se oía fuera)
MELINDA: Sí... Abajo el ambiente es muy hostil. Menos mal que me he marchado de ahí antes de que comenzara el jaleo... (suspiró aliviada mientras acababa de ajustar el pañal nuevo) ¿A que sí, mi niña? ¿A que hay un ambiente muy hostil? (dijo mirando al bebé y con una voz estúpida)
Melinda empezó a animarse y besuquear a Bianca por todos lados, hasta que finalmente le dio por hacerle pedorretas en la barriguita. Tras hacérselo unas cuantas veces, se separó muy afligida y empezó a llorar de nuevo.
MELINDA: ¡¡¡Mi niña!!! ¡Se está muriendo! (dijo llena de pánico)
PATRICIA: ¡¿Qué?! (contestó sorprendida)
MELINDA: ¡Mírala! ¡¡No se ha reído cuando le he hecho pedorretas!!
Patricia comenzó a reírse, pensando que era de broma, hasta que Melinda la fulminó con la mirada.
PATRICIA: ¡¿Pero cómo esperas que se ría?! ¡¡Si ni siquiera tiene un mes!!
Melinda, al oír aquello, se puso a llorar aun más fuerte.
MELINDA: ¡¡¡Soy una madre horrible!!! (dijo llorando, llena de tristeza)
PATRICIA: No eres una mala madre. Sólo una madre primeriza.
MELINDA: Y que lo digas. Esta renacuaja me ha dejado sin dormir toda la noche... (respondió sonriente)
Patricia estaba sorprendida por la facilidad con la que Melinda cambiaba de humor, pero supuso que era gracias a las benditas hormonas del postparto.

En el parque, Wyatt se encontraba mirando al lago, muy serio. Continuamente miraba a su reloj, y volvía a acomodarse en el banco, más que nada para matar el tiempo. Estaba empezando a desesperarse cuando sintió desde atrás unas frías y delicadas manos que le cubrieron los ojos.
????: ¿Quién soy? (preguntó la persona desconocida, disfrutando de la diversión)
WYATT: Déjame adivinarlo: ... ¿mamá? (dijo entre risas)
ALISON: ¡¡Bobo!! (respondió al tiempo que le daba un leve manotazo en el hombro, riéndose)
Antes de que Alison pudiera reaccionar, Wyatt la agarró por la cintura, la tiró con suavidad sobre el banco y le hizo cosquillas. Alison no paraba de reírse, hasta que Wyatt se inclinó sobre ella y comenzó a besarla de forma salvaje. Cualquier viandante que paseaba por el parque en ese momento se les quedaba mirando atónito de la pasión que exhibían ellos dos en público. Finalmente, Wyatt separó despacio sus labios de los de Alison, exhausto.
WYATT: Has tardado...
ALISON: Lo siento. Tuve que ir a la joyería para que me ajustaran el anillo. (se justificó con rapidez)
WYATT: No puedes ni imaginar lo feliz que me haces al haber aceptado mi proposición. Es casi... como un sueño. (susurró sonriente)
ALISON: Era una oferta que no podía rechazar.
WYATT: Gracias por hacerme el hombre más feliz del mundo. Jamás pensé que pudiera amar así a ninguna mujer...
ALISON: Es para mí un honor ser tu esposa. Pero, ¿crees que se alegrarán?
WYATT: ¿Por qué no iban a alegrarse? (preguntó sorprendido)
ALISON: Prue dijo que las cosas nunca cambian. (dijo suspirando. Tomo aire y volvió a hablar) Me dijo que no permitiría que te hiciera lo que Belthazor le hizo a su hermana Phoebe.
Wyatt aun seguía sorprendiéndose por aquella reacción de Prue, pero en cierto sentido, la entendía.
WYATT: Entiendo que Prue sea reticente. Ella es mi tía, y como tal quiere protegerme a toda costa. Sólo necesitas demostrarle poco a poco lo maravillosa que eres, que ya no estás relacionada con demonios, y seguro que te adorará tanto como lo hago yo.
Alison sonrió ante aquellas palabras. Wyatt, enternecido, abrazó a Alison con fuerza.
ALISON: ¿Deberíamos... volver para decírselo a todos? (preguntó dubitativa mientras se frotaba las manos)
WYATT: No. Este día es para nosotros.
ALISON: ¡Pero si hoy es la ceremonia del bebé! (dijo recordándolo de repente)
WYATT: No importa. Además, tengo el permiso de Mel.

A la entrada del aparcamiento de Red Swan, Rachel llegaba como loca e intentaba buscar un sitio para aparcar su volkswagen eléctrico. Llegaba muy apurada de tiempo, y a pesar de que ella no era patosa, el destino quería jugarle una mala pasada al hacerla incapaz de sostener en brazos los enormes rollos de planos de mapas genéticos que se había llevado a casa la noche anterior para adelantar algo de trabajo.
RACHEL: Oh, ¡mecachis! (dijo enfurruñada) Ya he llegado tarde dos veces este mes, ¡si llego otra vez tarde, me descontarán un 5% de sueldo!
Rachel por fin consiguió lidiar con esos tubos de planos y cerrar el coche con su cierre electrónico. Se dirigió con celeridad al ascensor que se hallaba a unos 150 metros de ella. Estaba abierto y tenía que aprovechar la oportunidad, puesto que tardaba mucho en volver a bajar, y con las prisas que tenía no podía permitirse subir por las escaleras. Corrió lo más deprisa que sus bultos le permitían mientras gritaba para que la esperasen.
RACHEL: ¡¡¡Esperen, por favor!!! ¡Ya llego! (gritaba casi sin aliento, una y otra vez)
PAULEY: ¡Dios bendito! (susurró con un hilo de voz)
Dentro del ascensor únicamente se encontraba Pauley, la secretaria de la presidenta de Red Swan, Karen Andrews. Pauley, al observar que Rachel le rogaba que parase las puertas, comenzó a apretar con fuerza el botón de cierre. Por alguna extraña razón, Pauley detestaba la sola presencia de Rachel, y disfrutaba viéndola en apuros. Pero Rachel no iba a permitir tener otra falta en su expediente, así que, dado que no había cerca nadie, se paró en el sitio y comenzó a concentrarse. Las puertas del ascensor habían empezado a cerrarse, pero algo invisible chocó con ellas provocando que se reabrieran: la onda expansiva de Rachel usada como una especie de muro. Rachel aprovechó la ocasión para apresurarse y colarse dentro del ascensor, antes de que una desconcertada Pauley pudiera accionar el mecanismo de cierre para dejarla fuera a propósito.
RACHEL: ¡Gracias Petrie! (dijo sonriente, simulando agradecimiento)
PAULEY: Es Pauley... (replicó airada)
RACHEL: Es igual...
Pauley se enfadó muchísimo ante aquella reacción, pero se calló. Una vez que el ascensor se paró en el noveno piso, Rachel salió como alma que lleva el diablo mientras que miraba su reloj, contenta porque aun tenía tiempo. Finalmente, se acercó a un enorme terminal con aspecto de cajero y pasó su tarjeta de empleada por el lector óptico.
SRD-WEAN: Red Swan Corporation. Bienvenida, señorita Mitchell. Hoy es martes, 27 de Febrero de 2035. Son las 10 horas, 00 minutos, 01 segundos. Ha llegado tarde 1 segundo. Queda notificada su tercera falta injustificada en este mes. Por consiguiente, le será sustraído un 5% de su nomina total a final de mes.
RACHEL: ¡¡¡Oh vamos, no me jodas Wean!!! ¡Sólo ha sido un segundo! (se quejó anonadada)
SRD-WEAN: No estoy programado para joderla, señorita Mitchell. Recuerde que en caso de obtener 5 faltas en un mismo mes, recibirá una falta permanente en su expediente laboral que podrá ser considerada como motivo de rescisión de contrato. Que pase un buen día.
RACHEL: ¿Así que cinco en un mes? Y hoy es 27... Mañana me voy a tomar un gran desayuno, ¡chatarra de mierda! (respondió llena de ira)
Rachel se encaminó hacia la puerta del laboratorio, no sin antes darle una buena coz al terminal. Una vez en la puerta, se paró frente a un sistema de control de seguridad.
SRD-WEAN: Bienvenido a Red Swan Corporation, Laboratorio de experimentación farmacológica. Identifíquese, por favor.
RACHEL: Rachel Mitchell, jefa de laboratorio de experimentación farmacológica. (contestó de un tirón, aun enfadada)
Una especie de haz laser azulado barrió la cara de Rachel, examinando sus retinas. A continuación, Rachel colocó su mano frente a un pequeño monitor táctil que registró sus huellas. Por último, Rachel sacó de nuevo su tarjeta identificativa y la pasó por el lector. La puerta se abrió enseguida, y Rachel se encaminó adentro.
SRD-WEAN: Buenos días, señorita Mitchell.
RACHEL: Buenos días... ¡¡que te den!! (gritó furiosa)
Bobbie, que estaba de espaldas a Rachel cerrando un frasco, se sobresaltó ante aquellas palabras y se le cayó el tapón al suelo.
BOBBIE: ¿Me dices... a mí? (contestó con tristeza)
RACHEL: ¿Eh? ¡No! Me refería al SRD-Wean.
BOBBIE: ¿Qué te ha hecho el pobre ordenador? (dijo entre risas)
RACHEL: Me ha puesto una falta, ¡¡¡por llegar un segundo tarde!!! Y encima ahora me quitarán una parte del sueldo... (se lamentó mientras se colocaba su bata blanca)
BOBBIE: Bueno, es que es tremendamente eficiente...
RACHEL: Aun así, no me gustan las IA’s. Donde estén los guardias de seguridad de toda la vida...
BOBBIE: Claro...

Lo malo de elegir un amor es que no basta sólo con tu elección. Es necesario un compromiso mutuo. ¿Pero qué hacer cuando sabes lo que quieres y no eres correspondido? Y más aun, cuando quieres estar con esa persona que no está dispuesta a estar contigo, tenerla cerca es todo lo que no deseas. Existe un término químico que describe esa situación: componentes no reactivos. Mantenerse cerca es como crear una chispa entre los dos, esperando a que todo estalle en pedazos.

BOBBIE: ¿Qué estás haciendo? (preguntó con curiosidad)

Lo peor, es que a pesar de todo, no puedes vivir lejos de ella...

RACHEL: Voy a hacer un cultivo con una muestra de sangre de mi sobrina. Es que mi prima está últimamente muy paranoica con su hijita, y bueno... Se lo prometí.
BOBBIE: Bueno, puedo ayudarte. (contestó en un tono bajo, casi vergonzoso) A no ser que no quieras, en cuyo caso yo... Bueno...
Rachel notaba la tensión que había entre las dos. Ambas llevaban igual desde hacía unas pocas semanas, cuando Rachel, en un ataque de cobardía, le comentó que prefería que por el momento fueran amigas. La relación entre las dos ya no era la misma de antes, y en cierta manera, eso era algo que Rachel echaba de menos.
RACHEL: Bueno, si quieres ayudarme... Pero ya te he dicho que es una tontería.
BOBBIE: ¡Oh bueno! Ya he dicho que no hace falta que te molestes... (anunció casi con un hilo de voz, con tristeza en el rostro)
RACHEL: Bobbie, me sentiría muy honrada si pudieras ayudarme. (aclaró tajante)
BOBBIE: ¡De acuerdo! (respondió con rapidez, mientras una sonrisa comenzaba a dibujarse en su rostro)
Rachel inicializó el sistema operativo del microscopio electrónico de barrido, mientras que Bobbie se quedó en su sitio confusa, esperando saber qué podía hacer.
RACHEL: ¡Oh Bobbie! ¿Puedes buscar un contraste de ion yoduro y preparar una muestra de sangre mientras termino de activar los protocolos del programa del microscopio? (preguntó con amabilidad)
BOBBIE: Por supuesto.
Bobbie se encaminó con rapidez hacia las vitrinas del fondo del laboratorio y sacó un botecito con el contraste. Se acercó de nuevo a la mesa de ensayos y se puso unos guantes, y a continuación se propuso manipular el tubo de ensayo con la muestra de sangre de Bianca. Sin embargo, por alguna razón, el tubo estaba defectuoso y estalló en sus manos nada más cogerlo, clavándose varios trocitos de cristal en los dedos.
BOBBIE: ¡Oh no! (dijo desanimada mientras Rachel se daba la vuelta) Lo siento mucho, el cristal se ha roto cuando lo he cogido...
RACHEL: Tranquila, no pasa nada. Déjame que te cure...
Rachel cogió unos guantes y unas pinzas estériles, y se dispuso a quitarle los pedacitos a Bobbie. Después de unos cuantos minutos, por fin logró quitarle el último.
RACHEL: Bueno, parece que esto ya está.
BOBBIE: Gracias. Y perdóname de nuevo por haberlo roto. ¡Soy un desastre! (se lamentó mientras miraba al suelo)
RACHEL: No te preocupes, no es culpa tuya. Y bueno, tampoco te preocupes por la sangre. Estoy completamente segura de que mi sobrina no tenía nada, así que no te vas a contagiar de nada.
BOBBIE: Gracias Rachel. Eres muy amable.
Rachel sonrió, y de repente, volvió a sumergirse en los ojos de Bobbie como no hacía en bastante tiempo. Bobbie también le devolvió la mirada, y se quedaron un buen rato así, embobadas, hasta que sonó el teléfono y cada una regresó a su tarea.

Era ya bastante pasado el mediodía, y Henry caminaba por la calle con una enorme sonrisa en su rostro. Sin embargo, al entrar a la comisaría se llevó una buena bronca.
KEVIN: ¡¡¡MIIIIIIITCHELL!!! (gritó muy enfadado y con la cara completamente enrojecida)
HENRY: ¿Ocurre algo, Teniente? (preguntó aun sonriente, y dando a ratos pequeños sorbos a una bebida)
KEVIN: ¡¿Se puede saber dónde cojones has estado?! ¡¡¡Llegas más de dos horas tarde a trabajar!!! (se quejó aun muy enfadado)
HENRY: ¡Ups! Verás, es que tenía hambre, así que me fui a comprar un bollo que por cierto estaba de rechupete. Así con su chocolatito fundido por encima y una capa de azúcar glass... (dijo mientras cerraba los ojos y recordaba la experiencia casi orgásmica que le supuso el bollo)
Kevin comenzó a gruñir, lo que hizo que Henry saliera de su ensimismamiento.
HENRY: Bueno, estaba tan rico el bollo, pero me había dado sed. Así que me fui a la tienda que hay a la esquina... ¿La conoces? ¡¡Esa que tiene los granizados tan ricos!! (dijo emociondo)
KEVIN: Conozco esa puta tienda, ¿pero adónde quieres llegar? (dijo apausado, intentando mantener la calma)
HENRY: Pues resulta que la tienda está cerrada, ¡porque la semana pasada encontraron una rata en la máquina del granizado! ¿Te lo puedes creer? (dijo sorprendido) Total, que al final me decidí a irme a comprar un batido a la Cafetería Bananarama, que por cierto no está cerca... En fin, que mientras iba de camino, un autobús pasó a mi lado y me salpicó con un charco dejándome toda la camiseta llena de mierda, así que me fui a casa para ducharme de nuevo y cambiarme de ropa. Estaba a punto de entrar, cuando me acordé de que aun tenía sed, así que volví de nuevo a dirigirme a la Cafetería Bananarama. ¡Me compré un batido y volví en un santo hacia aquí!
Kevin, que había soportado semejante charla sin sentido manteniendo las formas, comenzó a rugir.
HENRY: ¡Oh vaya! No sabía que también quisieras un batido... (se quedó pensativo mientras se rascaba la cabeza) ¿Quieres un traguito? ¡Es de cerezas!
Kevin le atizó una buena colleja a Henry.
KEVIN: ¿Esa es tu maravillosa excusa? (preguntó furioso)
HENRY: Sí.
KEVIN: ¿Es realmente el motivo por el que has llegado tarde? (preguntó aun más furioso)
HENRY: Sí.
KEVIN: Déjame hacerte una última pregunta, ¡¿¡ACASO TE CREES QUE SOY GILIPOLLAS!?! (gritó histérico)
HENRY: ¡Sí! Digo... ¡¡¡no!!! (nueva colleja) ¿Estoy despedido?
Kevin le miró de arriba abajo, hasta que finalmente encontró una solución.
KEVIN: No... Supongo que mereces otra oportunidad. Pero recibirás un merecido castigo...
HENRY: ¿Castigo? (dijo sorprendido)
KEVIN: Sí. Harás de nuevo el circuito de los aspirantes. Pero esta vez, en ropa interior.
HENRY: ¿En ropa interior? (se extrañó)
KEVIN: ¡¿Necesito darte explicaciones?! ¡Soy tu superior! ¡¡¡A ver si así se te bajan los humos de la humillación y aprendes a llegar a tu hora!!! (contestó lleno de ira)
A Henry no le parecía muy normal aquello, aunque accedió a regañadientes, porque no estaba dispuesto a renunciar al trabajo, sobre todo porque le empezaba a gustar. En cuestión de media hora, Kevin y su compañero John esperaban impacientes, hasta que Henry se presentó únicamente con sus boxer y sus deportivas puestas. Hacía un frío horrible, y Henry no paraba de tiritar. Por su parte, Kevin parecía disfrutar mucho.
KEVIN: Vamos. Preparado, listo, ¡ya!
Henry empezó a correr a un ritmo medio, para mantener sus fuerzas. A pesar del frío, en cuestión de unas pocas vueltas ya tenía el cuerpo bañado en sudor.
JOHN: Parece muy hábil. ¿Por qué le haces pasar de nuevo la prueba? Y sobre todo en ropa interior... (preguntó confundido)
KEVIN: Ya sabes que me gusta poner a prueba a los novatos, ¡jajajajaja!
HENRY: ¡¿Voy bien?! (gritó justo cuando pasaba a su lado)
KEVIN: ¡Mira al frente, novato! (le avisó con brusquedad)
Henry parecía distraído, y se había torcido un poco en el recorrido, por lo que estampó su cabeza contra una rama.
HENRY: ¡¡¡Aagh!!! ¡Estoy bien! (anunció mientras reanudaba la marcha)
John se empezó a partir de risa, pero entonces Kevin le hizo la señal que había estado esperando.
KEVIN: Un buen poli sabe reaccionar a tiempo. (le dijo a Henry cuando volvió a pasar por su lado)
Henry estaba a punto de volver a escalar la pared del circuito, pero entonces...
HENRY: ¡Aaagh!
John le había disparado de improviso con una escopeta de paintball en el trasero justo cuando Henry se encontraba en lo alto de la pared. Como resultado, Henry perdió el equilibrio y cayó de cabeza al suelo. Al ver que no se levantaba y que no paraba de chillar de dolor, Kevin se acercó corriendo.
JOHN: Necesita entrenar sus reflejos...
KEVIN: ¡Mitchell! ¡¿Estás bien?! ¿Dónde te duele? (dijo preocupado)
Kevin comenzó a inspeccionar a Henry por todos lados, sobándole todo el cuerpo y poniéndose las botas mientras simulaba ayudarle.
JOHN: Ejem, creo que se ha roto el brazo... (le comunicó a su compañero un poco extrañado)
KEVIN: Oh pobre... ¿Te duele? (dijo mientras le tocaba justo donde se había roto el hueso)
HENRY: ¡¡¡AAAAGH!!! No mucho... (dijo disimulando, mientras comenzaba a llorar)
JOHN: Será mejor que le llevemos al hospital. Va a estar de baja muuuuucho tiempo...
HENRY: Deja, no pasa nada. Llamaré a mi hermana, que es médico. Sólo necesito un poco de ayuda para vestirme.
A Kevin se le iluminó el rostro al oír aquello.
KEVIN: Tranquilo, te cuidaremos hasta que llegue tu hermana... (dijo mientras aprovechaba y sobaba el pecho de Henry)

Wyatt y Alison estaban acabando su paseo por la feria del libro, así que decidieron comprarse un helado de nata con caramelo en uno de los encantadores puestos que había y disfrutarlo con tranquilidad en su banco preferido, frente al estanque de patos.
ALISON: Todo es tan tranquilo...
WYATT: ¿Y eso es malo? Creo que para variar, nos merecemos todos un poquito de paz.
ALISON: Sí bueno, pero es que me siento un poquito inútil, sin hacer nada... (se quejó suspirando)
WYATT: ¿Esto para ti es no hacer nada? (dijo mientras le manchaba la mejilla de helado)
ALISON: ¡Wyatt! (dijo sorprendida, riéndose mientras le daba una palmada en el hombro) Me has puesto perdida...
WYATT: Tranquila, que ahora te limpio... (respondió con una mirada lujuriosa)
Wyatt comenzó a besarla en la mejilla, limpiándole sensualmente la mancha de helado. Poco a poco ambos comenzaron a encenderse, hasta que finalmente continuaron besándose en los labios con un beso muy prolongado y apasionado. Sin que se dieran cuenta, un hombre alto y con gabardina color café se había acercado a ellos.
????: ¿Es usted Wyatt Matthew Halliwell? (preguntó muy secamente)
Wyatt observó a aquel hombre de arriba a abajo, y una mueca de insatisfacción apareció automáticamente en su rostro.
WYATT: Le dije a mi secretaria que hoy pasaría el día con mi prometida, así que si desea concertar una cita...
????: ¡¿Es usted Wyatt Matthew Halliwell?! (volvió a preguntar con dureza, esta vez con menos paciencia)
WYATT: Sí, soy yo. ¿Sucede algo? (preguntó sorprendido)
INSP. BREWSTER: Soy el Inspector Brewster. (dijo mientras le mostraba su placa) Queda usted detenido por el asesinato de Lewis Watson. Tiene derecho a guardar silencio. Tiene derecho a un abogado. En caso de no poder costeárselo, se le asignará uno de oficio.
Wyatt no podía creer lo que estaba pasando, creía que era una broma. Hasta que finalmente se percató de los dos policías de uniforme que se hallaban a escasos metros del inspector. Wyatt fue conducido lentamente hacia el coche patrulla e introducido con poco cuidado en él, mientras Alison observaba la excéntrica situación, completamente boquiabierta.

En el edificio Red Swan, Prue estaba batallando con el ordenador central.
PRUE: ¡Ya sé que no trabajo aquí! (dijo enfadada)
SRD-WEAN: Intruso desconocido. Área restringida de seguridad.
PRUE: ¡Ya lo sé! Estoy de visita... (contestó exasperada) Ay Prue, que bajo has caído si tienes que discutir con una asquerosa máquina...
SRD-WEAN: Vulneración de seguridad, protocolo de grado 1.
De repente, Prue sintió una leve descarga eléctrica, aunque lo bastante fuerte como para hacerle daño.
PRUE: ¡¡Aaagh!! ¡¡¡Maldita chatarra!!! (gritó furiosa)
Prue le dio una buena patada al terminal, consiguiendo únicamente hacerse daño en el pie. Como respuesta, recibió otra leve descarga, pero esta vez más fuerte que antes, provocándola chillar de dolor. Antes de que Prue pudiera reaccionar, una chica se había acercado al terminal con rapidez y había pasado una extraña tarjeta por el lector.
SRD-WEAN: Bienvenida, señorita Weisz. Que pase un buen día.
PRUE: Uff, te lo agradezco... (dijo entre suspiros)
BOBBIE: No pasa nada... (contestó sonriente) Por cierto, creo que te conozco, ¿no?
PRUE: ¡Oh sí! Soy la ti... quiero decir, soy la prima de Rachel Mitchell. Nos vimos en la boda de mi so... de mi hermana Melinda.
BOBBIE: ¡Claro! ¿Has venido a ver a Rachel? (preguntó amablemente)
PRUE: Entre otras cosas... (respondió sonriente) He venido a hacerle una sesión de fotos al vicepresidente para la revista Forbes, y ya que estaba he aprovechado para hacerle una visita a mi sobrina. ¡O sea, a mi prima!
BOBBIE: Ah, pues llegas tarde. Rachel se fue hace un rato a recoger a su hermano. Por lo que parece, se ha roto el brazo.
PRUE: Oh Henry, no... (suspiró decepcionada) Desastre es su segundo nombre... Bueno, entonces me voy ya. ¿El despacho del vicepresidente?
BOBBIE: La planta 51.
PRUE: Muchas gracias. Ha sido un placer hablar contigo.
BOBBIE: Igualmente. (Prue se dirigió al ascensor) ¡Por cierto! La próxima vez, pide una tarjeta de visita en recepción.
Prue le dedicó una sonrisa, mitad agradecimiento – mitad vergüenza, y se dispuso a subir a la planta 51.

En la mansión Halliwell, Patricia y Phoebe hacían inspección de la casa, para prepararse para la ceremonia del bebé. Parecían satisfechas mientras remiraban el salón.
PATRICIA: Pues parece que ya hemos acabado con todos...
PHOEBE: ¡Cuidado, poltergeist! (avisó de improviso)
Patricia no estaba preparada, por lo que el poltergeist la pilló desprevenida y la lanzó por los aires. Phoebe, para vengarse, le lanzó su más fuerte electrokinesis, aunque parecía hacerle más cosquillas que otra cosa. Phoebe se quedó perpleja.
PHOEBE: ¡Aagh, mierda! Es fuerte... (gritó decepcionada por el fracaso) ¡¡¡Aaaaaaaaghhh!!!
El poltergeist había conseguido acercase con rapidez a Phoebe, lanzándola con violencia hacia arriba y dejándola pegada en el techo.
PHOEBE: ¡Socorro! ¡¡Tengo un problema de alturas!! (dijo asustada)
Patricia se levantó del suelo con cara de malas pulgas.
PATRICIA: ¡Es la hora del baile, perra! (contestó furiosa)
Patricia le lanzó una llamarada al poltergeist. No parecía gustarle, pero tampoco le hizo gran daño. La oscuridad comenzó a llenar la habitación, y una niebla espesa emanaba del maléfico espíritu. Un viento huracanado invadió la sala, mientras el suelo temblaba cada vez más. Una infinidad de gritos grotescos y llantos sonaban por todas partes.
“¡¡¡AUF I NER GADI, RICHALM CRAVE UZ, MOLNI ET DAVIUS!!!”
PATRICIA: ¡¿Conque esas tenemos?! (dijo enfadada) Espíritu que en las sombras moras, maldad pura, captador de luz. Purifica tu camino, yo te libero.
Un pitido ensordecedor obligó a ambas a taparse los oídos. Una intensa luz inundó por completo la habitación, eliminando por completo al maldito poltergeist y mandándole de regreso al mundo de los espíritus.
PHOEBE: ¡¡¡Aaaaaaagh!!! (gritó mientras se estampaba contra el suelo)
PATRICIA: ¿Estás bien, Phoebe? (le preguntó con preocupación)
PHOEBE: Ugh, pregúntamelo cuando me deje de sangrar el bazo... (contestó dolorida) Por cierto, ¿qué clase de hechizo era eso?
PATRICIA: Funcionó, ¿no? Qué más da... (replicó sonriendo) Malditos espíritus, escondiéndose en las casas esperando grandes manifestaciones de poder para tocar las narices... ¿Queda alguno más?
PHOEBE: Yo diría que no. No siento más energía negativa en esta casa. (contestó mientras se concentraba) Qué curioso, jamás pensé que le daría utilidad a mi empatía...
MELINDA: ¡¿¡Se puede saber quién es la gilipollas que me ha despertado a la niña después de tardar casi tres horas para dormirla!?! (gritó llena de furia)
PATRICIA: Tu sentido arácnido falla, Spiderman. ¡Mira, demonio! (susurró al oído a Phoebe mientras señalaba a Melinda)
PHOEBE: ¡Calla! (le respondió con ira)
Melinda estaba enervándose por momentos, y la vena de su cuello parecía a punto de explotar de lo hinchada que estaba. Pero antes de que pudiera reaccionar, alguien apareció orbitando en la sala.
PHOEBE: ¡Tía Piper! (dijo emocionada)
MELINDA: Hola, mamá... (dijo muy seria y aun roja, con los vestigios del cabreo)
PIPER: ¿Qué te pasa, Mel? Mejor cuéntamelo luego, que me voy al baño corriendo. ¡Tu hermano es muy desconsiderado con sus compañeros de viaje! (dijo mientras corría al baño, con la cara casi verde)
CHRIS: Y eso que no le he cobrado el billete de órbita... (dijo riéndose)
Phoebe soltó una leve risilla, pero Melinda les devolvió a ambos una mirada de odio.
MELINDA: Espero que por lo menos hayáis acabado la inspección... (dijo con un tono muy insolente)
PHOEBE: Síiiiiiiiiii... (contestó aburrida)
Una vez que terminaron de limpiar el salón, y Piper salió del baño, se dirigieron al ático con el bebé.
MELINDA:
Escucha estas palabras
Escucha mi grito
Espíritu del otro lado
Ven a mí, te invoco a ti
Cruza la gran línea divisoria

En cuestión de segundos, Penny Halliwell apareció rodeada de destellos.
PENNY: Hija mía, ¡cuánto estabas tardando! Ya pensaba que me iba a morir del aburrimiento... (dijo algo airada)
PIPER: Ja ja. Muy gracioso, abuela... (dijo irónicamente)
PENNY: Bueno, ¿dónde está esa famosa tataranieta de la que tanto he oído hablar?
MELINDA: Aquí está. (contestó sonriente)
Penny se acercó emocionada.
PENNY: ¡Oh Melinda! Es clavadita a ti cuando naciste. Aunque tiene los ojos de su padre... (dijo con rintintín)
PIPER: ¡¡Abuela!! (contestó irritada)
PENNY: ¡Lo siento, querida! No tengo nada en contra del padre; es más, me parece un muchacho encantador. Pero creo que es mejor que la sangre de la línea mágica Warren se “contamine” lo menos posible...
PIPER: ¡¿¡Contamine!?! (replicó muy cabreada)
PENNY: La línea Warren es una de las más famosas y poderosas, y no conviene mezclarse demasiado con mortales, o brujos menores...
MELINDA: ¡¡¡ABUELA!!! (saltó furiosa)
PENNY: ¿Ocurre algo, querida? (preguntó sorprendida)
MELINDA: El padre es un Warren.
PENNY: ¿Sí? Quien lo diría. Es algo... bajito.
PIPER: No tienes remedio, abuela. ¡Contigo siempre hay quejas! (dijo atónita) ¿Un niño? Malo. ¿Gemelas? Diabólico. ¿El padre es bajito? ¡Apocalipsis total!
PENNY: ¿Y qué esperas que piense? Vuestra generación mágica ha roto más tabúes que todas las anteriores juntas. En fin, da igual. Vamos a lo que íbamos. Pero antes, me tomaría una tacita de té.
Melinda miró para otro lado, mientras Piper se llevaba las manos a la cabeza. Detrás, Chris, Patricia y Phoebe se partían de risa por lo bajinis.

En la comisaría, Alison se había colado sin que se dieran cuenta y había robado el uniforme de Henry de su taquilla (era fácil, siempre usaba la misma contraseña para todo: Alice). Tras ponérselo, salió andando con rapidez y la mirada gacha, esperando que no la pillaran. Se dirigió hacia las salas de interrogatorio, pero había muchas. Finalmente, divisó por un enorme cristal la sala en la que tenían retenido a Wyatt.
INSP. BREWSTER: Más de seis meses entre los casos sin resolver, y tiene que ser una casualidad como esta la que nos haya permitido cazarte... (dijo decepcionado) En fin...
El inspector cogió un Jdisc y lo introdujo en la ranura del televisor. En la pantalla se veía una cama.
TIFFANY: ¿Lo vas a grabar? (preguntó sorprendida)
CRAIG: Sí. Para variar...
TERRY: Seguro que es divertido.
Los dos chicos y la chica se tumbaron prácticamente desnudos sobre la cama y comenzaron a manosearse y besuquearse.
WYATT: Ejem. ¿Me han detenido para enseñarme una película porno? (preguntó atónito)
INSP. BREWSTER: Tú, ¡¡cállate!! (le espetó furioso)
El inspector cogió el mando a distancia e hizo avanzar la grabación hasta 1:34:17. Parecía que la “acción” había pasado.
TIFFANY: Qué bestialidad...
TERRY: Ya. En fin, me voy. Mi mujer seguro que me está...
MELINDA: ¡Aaaagh! ¡¡Wyatt!! (gritó desde la calle, llena de terror)
TIFFANY: ¿Qué ha sido eso? (preguntó preocupada)
CRAIG: No lo sé. (se dirigió hasta la cámara y la cogió) ¡Pero seguro que son una pareja practicando sexo!
TIFFANY: Pues ese Wyatt debe ser un prodigio...
Craig se acercó corriendo al balcón y enfocó la cámara hacia el callejón. Al ser un segundo piso, podía grabar nítidamente todo lo que ocurría.
DEMONIO: Es tu fin, bruja.
En el video, podía verse cómo Wyatt se acercaba al hombre y le clavaba un trozo de ladrillo en la espalda.
CRAIG: Joder... ¡joder, joder, joder! (dijo aterrorizado)
LEWIS: Ahh (gemidos) ¿qué pasa? (con angustia y dolor)
MELINDA: ¡Oh Dios mío Wyatt! (arrastrándose para ponerse al lado del hombre) Está sangrando mucho. Creo que le ha llegado al corazón.
LEWIS: Por fin hay luz (con una amarga sonrisa. De repente el cuerpo se quedó frío, inerte, sin vida)
WYATT: Lo he matado.
Craig entro corriendo a la habitación. Parecía nervioso.
CRAIG: ¡Le ha matado! Madre mía, ¡ha matado a ese hombre! (dijo asustado)
TERRY: ¡¿Qué?!
CRAIG: Tenemos que llamar a la policía, ¡y darles la cinta como prueba!
TERRY: ¡Ni se te ocurra! Esa cinta no puede salir de aquí. Si mi mujer...
El inspector Brewster paró la grabación en ese momento. Se quedó muy fijamente mirando a Wyatt, esperando su reacción.
WYATT: Quisiera llamar a mi abogado. (dijo intentando mantener la compostura)
INSP. BREWSTER: Haces bien. Te hará falta...
El inspector salió de la sala de interrogatorios, dejando a Wyatt solo, esposado a la mesa. Alison aprovechó ese momento para entrar con sigilo.
ALISON: ¡Wyatt!
WYATT: ¿Alison? (dijo extrañado, mirándola de arriba a abajo)
ALISON: Ah, el traje... Lo he robado de la taquilla de Henry.
WYATT: ¡Alison! ¡Suplantar a un agente de la autoridad es un delito penado por la ley! Ya es suficiente que me hayan pillado a mí, aunque reconozco que me lo merezco...
Alison se acercó a Wyatt, y con ternura, le besó en los labios.
ALISON: Recuerdo lo que me contaste, y acabo de ver el vídeo por el cristal. Yo no creo que seas un asesino. Hiciste lo que debías para salvar a tu familia.
WYATT: Pero... No sé. ¡Maté a un hombre inocente! Me preocupé por acabar con el demonio sin considerar que pudiera estar poseyendo a alguien, a pesar de los indicios... (dijo lamentándose)
Alison no sabía que hacer. La culpa corroía a Wyatt, podía notarlo en su cara. Ese era el peso que corría por su mente desde hacía semanas, y Alison se sentía estúpida por no haberlo recordado. Alison creyó oír pisadas fuera, así que salió con sigilo y celeridad. En el pasillo se cruzó con el inspector Brewster, que estaba hablando con un hombre que no conocía, pero también inspiraba mucho respeto. Alison consiguió salir de allí sin levantar sospechas.
INSP. BREWSTER: ¡Tampoco hace falta pasarse, Rois! (dijo mosqueado)
INSP. ROIS: Bueno, no sé tú, pero a mi me resultaría humillante que la única pista para resolver mi investigación fuese un video porno. (respondió con seriedad) Este caso se te queda grande, novato. Menos mal que te ha salvado el culo ese video.
INSP. BREWSTER: Mi tercer caso y aun me seguís llamando novato... En fin, ¿qué querías?
INSP. ROIS: Sé que has atrapado a Wyatt Halliwell, y me gustaría poder hablar con él un segundo, ya que tengo la oportunidad.
INSP. BREWSTER: ¿Qué quieres de él? ¿No me digas que también es aficionado a dejar a la gente en coma? (preguntó entre risas)
INSP. ROIS: Una consulta legal. Es personal.
INSP. BREWSTER: Todo tuyo... (dijo con desesperación)
El inspector Rois se dirigió a la sala de interrogatorios, pero se paró a medio camino y se giró.
INSP. ROIS: Brewster, ni se te ocurra volver a meter las narices en ninguno de mis casos. Eres un incompetente, pero ya sabes, desde el cariño. (le amenazó con una sonrisa de superioridad)
Wyatt se hartaba de esperar, hasta que finalmente el inspector Rois entró y se sentó frente a él.
WYATT: Supongo que esto es una obviedad, pero usted no es mi abogado. (señaló con una sonrisa producto del miedo)
INSP. ROIS: Gran sentido del humor. Será lo primero que pierdas en la cárcel...
WYATT: Fantástico. (ironizó) Bueno, ¿a qué se debe este cambio? Sé que el otro inspector es bastante justito en sus métodos, pero ha seguido bien el manual.
INSP. ROIS: No se quita los zapatos de abogado ni siquiera fuera del trabajo, me gusta. (dijo sonriente) No. Supongo que esto es lo que se podría llamar... una visita de cortesía. Tenía curiosidad por conocerle, señor Halliwell. Tenemos conocidos comunes.
WYATT: Eso lo dudo. Me he dedicado en mi carrera casi exclusivamente al derecho mercantil.
INSP. ROIS: Digamos que conozco a su hermana.
WYATT: ¿Conoce a Melinda? (saltó con rapidez)
INSP. ROIS: Curioso que su primera opción sea ella. No, yo me refería a su otra “hermana”. Prue y yo somos viejos amigos.
WYATT: Claro...
INSP. ROIS: ¿No me cree? ¿Es que Prue no os ha hablado de mí? Sinceramente, no me extraña. Aunque siendo usted un asesino, lo cierto es que me sorprende que no lo haya compartido con usted.
WYATT: No sé a qué se refiere, pero estoy seguro de que no estamos hablando de la misma Prue. Mi ti...
INSP. ROIS: ¿Sí?
WYATT: Mi hermana no es así.
INSP. ROIS: Por supuesto.
El inspector Rois hizo ademán de levantarse, por lo que Wyatt respiró aliviado. Pero lo único que hizo es dar vueltas a su alrededor.
INSP. ROIS: Claro, todo queda en familia. Los secretos, las mentiras... (se acercó a Wyatt y comenzó a susurrarle al oído) ... los pactos con el diablo.
El corazón de Wyatt comenzó a latir a mil por hora. No sabía cómo, pero ese inspector sabía algo. Algo que jamás debería haber sabido.
INSP. ROIS: Conozco a los de su gente. Os creéis los salvadores del mundo y que las reglas no van con vosotros. Pues no es así. Para mí, no sois más que lobos con piel de cordero. No voy a descansar hasta que toda tu familia y los que son como tú seáis encerrados como los perros que sois. (le amenazó con gran frialdad) Y tienes suerte, porque si por mí fuera, os haría arder tal y como les hicieron a tus amigos de Salem.
WYATT: ¡¡¡HIJO DE PUTA!!! ¡¡¡TE MATARÉ!!! (gritó fuera de sí, forcejeando con las esposas)
INSP. ROIS: Un placer, señor Halliwell. Seguro que dentro de poco le hace compañía su asquerosa tía muerta.
El inspector abandonó la sala mientras Wyatt no paraba de maldecir.
INSP. BREWSTER: ¿Qué le has hecho? (dijo sorprendido)
INSP. ROIS: Le he dicho que iba a quemarlos vivos a él y a su familia por ser hijos de Lucifer.
INSP. BREWSTER: ¡Jajajajaja!

En el subsuelo de Red Swan, Bobbie estaba examinando las constantes de los “voluntarios”. Era un trabajo realmente duro, a pesar de que sólo lo tenía que hacer semanalmente. Para Bobbie, saber que podía ayudar a recuperar la salud de todos esos “enfermos” en coma inducido gracias al trabajo que hacía con Rachel, le llenaba de orgullo. A pesar de su reticencia por poner ya en marcha el proyecto, y por tener que ocultárselo a Rachel (cosa que no comprendía, pero las órdenes son órdenes), aquellas tres horas semanales en las que examinaba a las 279 personas le sabían a gloria.
BOBBIE: A ver el siguiente... (se acercó a una nueva biocápsula y examinó su informe) Oscar Bensforth, 9 años. Leucemia... ¡¡¡Pobrecito!!! Tus padres deben estar muy preocupados por ti.
Tras examinar el estado del pequeño, anotó los resultados y pasó a la siguiente.
BOBBIE: Eleanor Mason, 29 años. Linfoma no Hodgkin. Pues se te ve fantástica...
De repente, el cuerpo de Eleanor comenzó a convulsionar de forma preocupante. Bobbie estaba muy asustada, así que no le quedó más remedio que abrir la biocápsula para estabilizarla. Cuando la abrió, Eleanor dejó de convulsionar. Bobbie respiró aliviada, pues el estado de la joven parecía normal. Pero de repente, Eleanor agarró con firmeza el brazo de Bobbie.
ELEANOR: ¡Ayúdanos! 
Bobbie se asustó, porque supuestamente la chica debía permanecer en coma. Sin embargo, ahora parecía medio ida, susurrando muy bajito.
BOBBIE: No te entiendo...
Eleanor volvió a mirar a Bobbie.
ELEANOR: Karen Andrews abre puertas que no conoce. No debes dejar que se acerque a ella. Siempre ella, o no funciona. Duele. Bendición. Roberta Weisz ha encontrado el caballo negro. Rachel Mitchell no le conoce. El ángel vuelve a volar. ¡¡¡La tiene!!! (gritó llena de terror) No está sola. Los va a matar a todos...
Bobbie se quedó boquiabierta. Todas esas frases inconexas y sin sentido... pero sin embargo conocía su nombre, y el de Rachel. Cuando quiso volver a mirar a Eleanor, estaba de nuevo en coma, como si no hubiera pasado nada. Bobbie volvió a cerrar la biocápsula, pero fue incapaz de continuar con su trabajo. Tenía que saber quién era Eleanor Mason.
MARC: ¿Todo bien, Bobbie?
BOBBIE: Sí, no te preocupes. Oye, me acabo de acordar de que se me olvidó pedir unas muestras de... contraste de ion yoduro. Es que se nos ha acabado arriba. ¿Te importa que lo haga desde aquí? (preguntó intentando parecer cortés)
MARC: Ay Bobbie... Te dejo por esta vez, pero que no se repita. Eres un pelín desastre. (dijo entre risas)
BOBBIE: ¡Gracias! (le contestó, tras lo que le sacó la lengua)
Bobbie se acercó muy apurada hacia los despachos del laboratorio de experimentación. Una vez que encontró un ordenador encendido, se puso a rebuscar entre el registro de voluntarios. Finalmente, encontró la ficha de Eleanor.
BOBBIE: Eleanor Mason, 29 años, linfoma no Hodgkin... eso ya lo sé. (dijo desesperada) ¿Médico? En el Hospital General de Chicago.
Bobbie optó esta vez por investigar en la base de datos del Hospital. No tardó en encontrar la ficha de Eleanor.
BOBBIE: Doctora en obstetricia... ¿despedida hace dos meses? ¿Es que no te dieron la baja, Eleanor? (dijo para sí, sorprendida) Un momento, tiene citas hasta el 26 de octubre... No puede ser. ¡Melinda Halliwell! ¿Pero qué...?
Bobbie estaba cada vez más confusa. Que Melinda, la prima de Rachel, fuera paciente de Eleanor, hacía que todo fuera más extraño aun. Sabía que ahí pasaba algo, así que decidió examinar el registro de la policía. Nada. Estaba a punto de desistir, cuando se le ocurrió introducir en el motor de búsqueda ‘Eleanor Mason’. Había muchos casos registrados, pero el que a Bobbie le interesaba debía ser reciente. Finalmente, encontró algo interesante...
BOBBIE: 2 de Octubre de 2034. ¿Informe de desaparición de Eleanor Mason? ... Fue vista por última vez el 27 de Septiembre a la salida de su lugar de trabajo... No tiene sentido. (reflexionó en voz alta)
MARC: ¿Qué tal lo llevas? (preguntó sonriente)
BOBBIE: ¡¡Muy bien!! (dijo apresurada, mientras cambiaba la página con rapidez)
MARC: Bien. Yo me voy a ir a la planta 17 al gimnasio, luego nos vemos.
BOBBIE: ¡Hasta luego!
En cuanto Marc desapareció, Bobbie volvió a la carga, aunque ya no sabía donde mirar. Decidió volver a mirar la base de datos de los voluntarios, pero como no encontró nada, optó por ver si había algo en el registro del departamento de identificación. Lo malo es que tenía un acceso de seguridad restringido. Bobbie ya había desistido y se disponía a marcharse, hasta que divisó al otro lado de la mesa la tarjeta de identificación de Marc. Decidió probar suerte, y finalmente pudo entrar en el servidor.
BOBBIE: Bien, vamos a ver... Departamento de experimentación, bla bla bla... ¿Proyecto Náyade? (accedió a los archivos para ver qué había) Ehhh... integrantes del experimento. Eleanor Mason está dentro. ¿Pero qué es el Proyecto Náyade? ... ¡¡¡Oh dios mío!!!
Bobbie empezó a revisar por encima el tema. Había infinidad de informes, horas de video, documentos de experimentos... y el trabajo que Rachel y ella habían llevado a cabo durante tantos meses. Cuanto más leía, más y más se horrorizaba. No podía creer que todo aquello sucediese delante de sus narices. En el dossier sobre la ejecución del proyecto, saltó un video automáticamente.
KAREN: ¿Qué tal te sientes?
HEATHER: No lo sé… Me siento igual que antes, pero a la vez distinta.
KAREN: Hemos podido analizar tu proceso de integración. Se supone que tus habilidades deberían empezar ya a aflorar.
HEATHER: ¡Eso es fácil de decir! Ni siquiera sé qué tengo que hacer exactamente.
KAREN: Se supone que puedes hacer lo que sientas que está en tu mano. Prueba a salir.
HEATHER: Sí, claro... No se como. ¡Sigo encerrada en esta puta jaula!
Heather se acercó a los barrotes de la celda. Parecía que se iba a estrellar, pero sorprendentemente, consiguió atravesar los barrotes. Bobbie, al ver esto, se quedó boquiabierta. ¿Ese era el objetivo de todo? ¿No estaban ayudando a nadie? No podía permitirlo. Estaba muerta de miedo, pero sabía lo que tenía que hacer: no podía dejarlo pasar. Tenía que encontrar a alguien que la ayudara a parar todo aquello. Bobbie imprimió todo lo que pudo y guardo todos los archivos que pudo en su USB. Tras esto, procuró borrar todo el historial de su búsqueda y salió corriendo hacia el ascensor. ¿Pero a quién iba a acudir?

A veces permanecemos ciegos a propósito. A veces, ni siquiera sabemos en que elegimos meternos...

En la mansión Halliwell, todos estaban en la cocina, esperando a que Penny terminara de una vez de merendar. En ese momento, se oyó gente entrar por la puerta.
HENRY: ¡Pero por lo menos me he podido escaquear del trabajo! ¡¡Y me han dado baja durante seis semanas!! (dijo emocionado)
RACHEL: A veces me pregunto como podemos ser hermanos... (dijo sorprendida por lo que acababa de oír)
HENRY: Pero bueno, tampoco es tan grave. Cúrame.
Ambos entraron en la cocina.
RACHEL: ¡Ja! ¡Ni de coña!
HENRY: ¿Pero y si tenemos un ataque?
PATRICIA: ¡Henry! (dijo preocupada)
MELINDA: Por favor, ¿qué te ha pasado?
RACHEL: Ha llegado tarde por comprarse un puñetero batido, así que le han castigado a hacer el circuito de los aspirantes a policía. Resbaló, se cayó, y os podéis imaginar el resto. (respondió avergonzada, aunque sin darle opción a Henry de hacerlo)
HENRY: ¡Oye! No me caí, me dispararon.
RACHEL: Sí, claro... No dijeron nada de una bala en el hospital.
HENRY: ¡Eso porque fue con una pistola de paintball, so tonta! (dijo con burla) Si no os lo creéis, mirad.
Henry, como pudo, se bajó los pantalones y les enseñó el culo.
PATRICIA: ¡Ogh, ahora tendré pesadillas! (suspiró con asco)
MELINDA: ¡¡¡Que hay niños delante!!! (dijo mientras le tapaba los ojos a Bianca)
PENNY: Nunca me había alegrado tanto de estar muerta...
RACHEL: Eso me da amplias ganas de abrazar el lesbianismo...
PHOEBE: Yo también...
CHRIS: (recién entrado en la cocina) ¡¡Aaaarg!! ¡¡¡Que alguien me saque los ojoooooos!!!
PIPER: Mmm, ¡tienes un culito mono! (dijo entre risas)
Henry se subió los pantalones y miró con admiración a Piper.
HENRY: Gracias.
PIPER: Es igualito a cuando te limpiaba las caquitas de bebé. Aunque más grande y... de hombre.
Todos empezaron a partirse de risa, mientras que Henry se puso rojo como un tomate.
RACHEL: Bueno, tras este momento de humillación gratuita para con mi hermano, aunque bien merecido (le dio un pellizco a Henry), si alguien me puede traer una sierra para quitarle la escayola y que le cure el brazo, se lo agradecería.
HENRY: Eres la mejor, Rachel.
RACHEL: Cállate. Mi poder de sanación sólo funciona a medias, así que tendrás que llevar el brazo vendado un par de semanas... ¡Mira, qué gran forma para bajarte el ego! (respondió jocosa)
Una vez resueltos todos los contratiempos, todos regresaron de nuevo al ático.
MELINDA: ¡A ver si nos damos prisita, abuela! ¡¡Que luego la niña no me duerme!! (le espetó a Penny)
PENNY: Querida, este es un ritual sagrado que lleva su tiempo...
PIPER: ¿Pero qué dices? ¡Si no se tarda más de cinco minutos! (saltó sorprendida)
PENNY: De verdad que se me quitan las ganas de volver... ¡Prisas y más prisas! Parece que tengáis ganas de echarme...
MELINDA: Sí, sí, vale. Pero tengo que acostar a la niña. (replicó quitándole importancia)
Piper se puso a reír, mientras que Penny puso cara de resignación.
PENNY: En fin... Yo invoco desde el espacio y el tiempo a las matriarcas de...
Por sorpresa, un demonio muy forzudo, con la cara cubierta por una máscara de cuero y un enorme hacha, fluctuó en medio del ático.
GREODAN: ¡De eso nada! ¡¡La niña dos veces Warren no será bendecida!!
Greodan comenzó a mover su hacha por encima de la cabeza más y más deprisa, provocando un sonido muy agudo. Por cada sitio donde el hacha cortaba el aire, surgía una estela luminosa. Y finalmente, y todo en cuestión de décimas de segundo, una onda expansiva lanzó a todos por los aires.

En el tejado, Alice volvía a reflexionar sola. La sensación de lejanía con respecto a su familia crecía en su interior.
JAMES: ¿Otra vez aquí, lamentándote? (preguntó a sus espaldas)
ALICE: Piérdete.
JAMES: Alice, ahora no te voy a decir que vengas conmigo y seas mi reina en el inframundo. Aun no, sé que ahora mismo no estás para esas cosas. Solo quiero que pienses una cosa: en cómo estás siendo desplazada de aquí por tu propia familia. Ellos mismos están dándote claras señales de que no perteneces aquí.
ALICE: Noticias frescas... (contestó irónicamente)
JAMES: Quitando el bien y el mal, quiero que pienses en algo: ¿quién te acepta en su vida? ¿Quién te quiere tal cómo eres?
Alice se quedó pensando, mirando al horizonte, hasta que oyó gritos en el ático y el sonido de cristales al romper.
ALICE: ¿Cosa tuya? (le preguntó muy seria)
JAMES: No, aunque pensándolo bien... quién sabe. (respondió dubitativo) La cuestión es: ¿vas a ir a ayudarlos?
ALICE: (tomándose un segundo para reflexionar) Nno. Ellos no han contado conmigo para la ceremonia, ni tampoco parece que me esté pidiendo ayuda...

Mientras tanto, en la planta 51 de Red Swan, Prue estaba haciendo la sesión fotográfica.
BENJAMIN: Se te ve cansada. (observó con preocupación)
PRUE: No. No es nada. (dijo quitándole importancia, aunque estaba exhausta)
BENJAMIN: Podemos dejarlo para otro momento, si quieres.
PRUE: ¡Ni hablar! Es el primer trabajo interesante que tengo como fotógrafa. Si tengo que volver a hacer otro bautizo, ¡me suicido!
BENJAMIN: De acuerdo, pero no te sobreesfuerces. (le advirtió preocupado)
PRUE: Claro.
Prue tomó otras tantas fotos de perfil, de frente, con chaqueta y sin ella. Había decidido cambiar la luz, para tener otra perspectiva, pero cuando fue a reorientar los focos, le fallaron las fuerzas y se desvaneció. Tuvo suerte de que Benjamin estuviera a su lado para cogerla.
BENJAMIN: Vale, ahora insisto en que lo dejemos para otro día.
PRUE: ¡No! Puedo hacerlo.
BENJAMIN: Ya me he dado cuenta, pero hoy no. Se te nota agotada, y parece que no has dormido bien.
PRUE: Bueeeeeno. ¿Te viene bien mañana a primera hora? (le preguntó mientras se dirigía a por su agenda)
BENJAMIN: No. Necesitas descansar, se ve que te hace falta. (dijo sonriendo)
PRUE: De acuerdo. Pues toma mi tarjeta, y llámame cuando encuentres un hueco libre.
BENJAMIN: Dalo por hecho. Lo estoy deseando.
Prue recogió todos sus utensilios y los metió en su enorme bolsa de trabajo. Se dispuso a cogerla, pero Benjamin se lo impidió.
BENJAMIN: Te prometo que mañana lo recibirás en tu casa. No puedo permitir que cargues con tanto peso después de haber perdido las fuerzas.
PRUE: Gracias, eres muy amable. (respondió con una amplia sonrisa)
Prue se despidió de Benjamin y se dirigió a la salida. Después de esperar, el ascensor alcanzó el piso en el que se encontraba, pero dentro estaba Bobbie.
PRUE: Hasta luego, Bobbie. (se despidió cordialmente)
BOBBIE: ¿Eh? Oh sí, hasta luego… (respondió distraida)

Bobbie, una vez salió del ascensor, se dirigió rápido hacia el despacho del vicepresidente. Benjamin estaba a punto de marcharse.
BOBBIE: ¡Oh! Menos mal que le encuentro aquí. Tengo algo que enseñarle, y usted es el único que parece más normal aquí y que podría ayudarme.
BENJAMIN: Bueno, cuéntame. Soy todo oídos.
Bobbie le enseñó todos los documentos que había impreso, y le pasó su USB para que observara todo lo que no pudo imprimir. Decir que estaba impresionado era poco. Cuanto más releía, mayor era la preocupación en su rostro, y ver algunos vídeos fue suficiente para convencerle del todo.
BENJAMIN: Esto... es demasiado fuerte. (dijo muy impresionado)
BOBBIE: ¡Sí! Es como si intentara hacer algo a lo X-Men, pero mucho más retorcido. ¡Tiene a más de 200 personas en el sótano conectadas a multitud de tubos, y hace creer a los trabajadores que son enfermos terminales! Creo que les ha secuestrado. Tienen algo en su código genético que quiere reproducir para que cualquiera pueda tener superpoderes, ¡o lo que puñetas sean! (dijo muy asustada)
BENJAMIN: ¿Pero para qué querrá Karen hacer todo esto? (reflexionó en voz alta)
BOBBIE: Querrá vendérselo a los chinos, o a unos terroristas. ¡Está loca! Da igual qué es lo que pretende, está atentando contra los derechos humanos, ¡y no está ayudando a nadie más que a sí misma!
BENJAMIN: Cierto... (volvió a pensar en voz alta) Bobbie, tenemos que acabar con esto. Es antinatural y supera todos los límites de la moral humana.
BOBBIE: Gracias, señor Baxter. Sabía que podía contar con usted... (dijo aliviada)
Bobbie y Benjamin se prepararon para irse. Benjamin le había propuesto que le acompañara a su casa para discutir más sobre el tema, cosa a la que Bobbie accedió debido a lo aterrorizada que estaba. Ambos estaban a punto de coger el ascensor, cuando oyeron una aterradora voz al fondo del oscuro vestíbulo.
KAREN: No, no, no.
Al fondo del vestíbulo, podían ver únicamente un pequeño punto anaranjado, del cigarrillo que Karen fumaba.
BOBBIE: ¿Ocurre algo... señora Andrews? (preguntó aterrorizada)
KAREN: Llámame Karen, por favor. Es lo justo, si pretendes tocarme las narices.
Karen se acercó un poco más, pudiéndose divisar su figura. Llevaba una pistola en la mano izquierda, mientras que la otra la guardaba perturbadoramente en el bolsillo de su chaqueta.
KAREN: Eres una valiente idiota. Como la pequeña Alicia, cuya curiosidad por cruzar el espejo fue recompensada cortándola la cabeza.
BOBBIE: Alicia consiguió escapar... (corrigió asustada)
KAREN: ¡Cállate! ¡¡Aquí soy yo la que cuenta las historias!! (dijo con frialdad, y tras eso, disparó una vez en el techo, a modo de advertencia) ¡¡¡Jajajaja!!!
BENJAMIN: ¡¡Estás loca!! (gritó lleno de ira)
KAREN: ¡Oh, mi pobre corazoncito! Y yo que pensaba que éramos amiguitos... (dijo en un tono inquietante)
BENJAMIN: ¿Cómo has podido hacer todo esto? ¡¿Por qué?!
KAREN: ¡Shhh! Un buen mago nunca revela sus secretos. (dijo con una sonrisa aterradora en su rostro) Y ahora, es el momento de que me encargue de vosotros...
BENJAMIN: ¡Corre, Bobbie! (le gritó)
Bobbie no se lo pensó dos veces y se dirigió hacia el ascensor, pero había vuelto a bajar. Lo único que se le ocurrió fue correr hacia los despachos y encerrarse, aunque sabía que la acabaría pillando.
BENJAMIN: Eres una psicópata… (dijo mirándola con asco)
KAREN: Benji, así no tenían que ser las reglas del juego. Mírame a los ojos, mírame...
Benjamin no pudo evitarlo. Quería huir, pero algo en su interior se lo impedía. Entonces, Karen sacó de su bolsillo un pequeño pulsador y lo accionó. Benjamin cayó al suelo enseguida, retorciéndose de dolor. Bobbie, desde la lejanía, oía a Benjamin chillar, hasta que finalmente todo quedó en silencio. Al cabo de unos segundos, oyó como aporreaban la puerta, lo que la hizo estremecerse de pánico.
BENJAMIN: ¡Bobbie! (gritó al otro lado) ¡Ábreme, por favor! ¡Karen ha intentado atacarme, pero he conseguido noquearla!
Bobbie respiró aliviada. Fue deprisa hacia la puerta y quitó el pestillo. En cuanto abrió la puerta, vio a Benjamin. Estaba tan emocionada por estar a salvo que saltó a sus brazos, pero entonces divisó algo por encima de su hombro que la hizo gritar de terror.
BOBBIE: ¡Noooooooooo! (gritaba sin parar, intentando alejarse)
BENJAMIN: Ah no, Bobbie. (dijo mientras la empujaba contra la pared y la inmovilizaba) ¡No vas a ninguna parte!
Karen se acercó lentamente con una sonrisa diabólica y una jeringuilla en la mano. Sin que pudiera evitarlo, Karen le inyectó su contenido en la carótida.
KAREN: ¿Cuánto llevas trabajando aquí, 3 años? Qué desperdicio...
Bobbie empezó a quedar inconsciente por la droga, mientras que no paraba de llorar.

En el ático de la mansión Halliwell, por el contrario, había una gran batalla. Greodan era increíblemente poderoso, y manejaba su hacha con maestría, aunque más bien para canalizar sus poderes que para atacar con ella. En cuestión de segundos, logró dejar inconscientes a Piper, Phoebe, Patricia y la abuela Penny.
GREODAN: ¿Esta es la famosa familia Halliwell que tanto teme el inframundo? No me ha costado demasiado acabar con vosotros.
HENRY: ¡No cantes victoria!
Aprovechando que le había dado la espalda, Henry cogió una cazuela y se la estampó en la nuca. Sin embargo, Greodan se dio la vuelta con rapidez y le lanzó una bola de fuego, haciéndole volar varios metros. Antes de poder siquiera levantarse, el demonio apareció justo frente a Henry.
GREODAN: Aquí quietecito, niño.
Greodan cogió una varilla de acero y le atravesó el hombro, llegando incluso hasta la viga de madera de su espalda para tenerle fijo. Henry chilló de dolor. Una vez se hubo librado de Henry, el demonio se aproximó a Melinda, que sostenía con fuerza al bebé en brazos.
GREODAN: Bien muchacha, dame a la niña y no sufrirás ningún daño.
RACHEL: ¡¡¡Antes tendrás que pasar por encima de mi cadáver!!! (gritó furiosa)
GREODAN: Como quieras.
El demonio blandió su hacha con poderío y se dispuso a partir a Rachel por la mitad, pero antes de que pudiera hacerlo, ella bloqueó el ataque con su onda expansiva a modo de barrera. Sin embargo, era demasiado fuerte para Rachel. Ella aguantó todo lo que pudo, pero cada vez se encontraba más débil, y su nariz había empezado a sangrar del sobreesfuerzo. Finalmente, Rachel no pudo aguantar más, y Greodan rompió la barrera, haciendo saltar a Rachel por los aires hasta caerse por la ventana. Melinda estaba aterrorizada, así que hizo lo único que se le ocurrió: paralizar al demonio. Se sentía culpable por dejar a su familia abandonada, pero para ella lo primero era la seguridad de Bianca. Así que se dirigió con rapidez a la puerta para escapar.
GREODAN: ¡No tan deprisa! (amenazó furioso)
Antes de que Melinda pudiera abrir la puerta, el demonio alzó su brazo haciendo que la puerta se abriera de golpe y se estampara en Melinda, que cayó inconsciente. El bebé empezó a llorar desconsoladamente en el suelo, mientras que el demonio se aproximaba lentamente y empuñaba su hacha, dispuesto a matarla.
HENRY: Bianca... (dijo con debilidad, y la niña orbitó a sus brazos)
El demonio desclavó furioso su hacha del suelo y se dirigió hacia Henry, que intentaba esconder en sus brazos a la niña para protegerla, pero que apenas era capaz de reaccionar. Alzó de nuevo su hacha, pero esta vez salió volando telekinéticamente hasta clavarse en el techo.
GREODAN: ¡Aarg! ¡¡Maldita mocosa!!
Greodan cogió un enorme cuchillo de su cinturón y se dispuso a clavárselo al bebé. Pero antes de que pudiera hacerlo, el cuerpo del bebé comenzó a brillar con un fulgor dorado. El demonio enseguida se llevó las manos a la cabeza y chillo de dolor: Bianca estaba proyectando en su mente infinidad de imágenes y de voces, que estaban colapsando su cerebro. Bajo la máscara, podía verse cómo los ojos del demonio empezaban a inyectarse en sangre, hasta que finalmente cayó al suelo, muerto. Entonces, la varilla que atrapaba a Henry salió volando, y su herida del hombro se sanó entre fulgores violáceos. Henry volvió a recuperar la consciencia, al igual que el resto de la familia,
HENRY: (mirándose el hombro) ¿Has sido tú? ¡Gracias, sobrinita! (la besó en la cabeza con ternura)
PIPER: ¡Aagh! Es como sí volviera a tener 22 y despertara con una buena resaca...
CHRIS: ¿Estáis todos bien? (preguntó preocupado)
PHOEBE: Buff, define bien...
HENRY: ¡¡¡RACHEL!!! (gritó preocupado)
Henry se acercó corriendo a la ventana, aun con la niña en brazos, y miró hacia abajo.
RACHEL: ¡Hola! (saludó desde el jardín, semiembutida en un seto)
HENRY: ¿Estás bien?
RACHEL: Aparte de pequeños cortes y rasguños, y de que no soy capaz de salir de aquí, ¡de maravilla!
PATRICIA: ¿Dónde está Alice?
Todos se quedaron pensativos. No la habían visto desde esa mañana, pero estaban seguros de que no se había ido de casa. Sin embargo, Chris tenía una ligera idea.

En el tejado, Alice seguía conversando tranquilamente con James.
ALICE: Parece que ya han acabado...
JAMES: Y como ves, nadie te ha llamado. Nadie ha pensado en ti. Excepto yo...
James se acercó a Alice, intentando buscar de nuevo sus labios como la última vez, pero antes de conseguirlo, recibió un buen golpe en la espalda.
CHRIS: ¡Hijo de puta! (grito enfadado)
ALICE: ¡Chris!
CHRIS: ¿Te atreves a intentar matar a mi sobrina, ¡y encima tienes la desfachatez de esperar aquí tan tranquilo a que la masacren!?
JAMES: Pagarás por esto, te lo aseguro...
CHRIS: Es posible. Pero por de pronto, ¡tu vas a caer! (dijo con una sonrisa malévola)
Chris le dio un buen patadón en la entrepierna, y a continuación un puñetazo en la mandíbula. Semejante golpe hizo que James perdiera el equilibrio y cayera del tejado, fluctuando antes de impactar contra el suelo.
CHRIS: ¡¡¡Y no te vuelvas a acercar a mi familia!!! (gritó con ira)
Tras esto, Chris miró a Alice con un profundo odio, y se dirigió hacia la escalera.
ALICE: ¡Chris, te lo puedo explicar! (soltó de repente, intentando justificarse)
CHRIS: ¿Explicarme qué? ¿Qué prefieres la compañía de La Fuente de todo Mal a la de tu propia familia, incluso cuando más te necesitan?
ALICE: ¡¡Eso no es justo!! ¡¡¡Ninguno me hacéis caso y me tratáis como si sobrara, ¿y encima tengo que estar cuando a vosotros os apetezca?!!!
CHRIS: ¡Las cosas no funcionan así! (contestó colérico) ¡La familia se ayuda pase lo que pase, y no puedes pretender que nosotros te ayudemos a ti si no nos dices lo que te pasa!
ALICE: Pero... yo...
CHRIS: Basta, Alice. Me niego a tolerar esto más, ya se te han acabado las excusas. Cuando te miro, no veo más que a una extraña. (dijo más tranquilo, aunque decepcionado)
ALICE: Entonces, ¿vas a contárselo? (preguntó preocupada)
CHRIS: ¿Acaso es lo único que te preocupa? (respondió incrédulo) Pues no, no se lo voy a contar. Me niego a ser yo el que les destroce, prefiero que sufras la humillación de tener que hacerlo tú misma. Y ahora, si todavía tienes la poca vergüenza como para mirar a la cara a tu familia, vente a ver la ceremonia de Bianca.

En el inframundo, James acababa de llegar muy cabreado. Nahia estaba esperándole en el trono, con una sonrisa de satisfacción.
NAHIA: ¡Vaya! Veo que te han hecho pupita en el labio... (se burló sonriente)
JAMES: Cállate. Lo último que me apetece es soportar tus asquerosas buerlas y tu nefasto sarcasmo.
NAHIA: ¿Estás enfadado? ¿Es que algún demonio ha atacado a tu princesita de hielo?
JAMES: ¡¿Qué?! ¡¿¡Ha sido obra tuya!?! (preguntó iracundo)
NAHIA: Claro. La niña dos veces Warren es un mal presagio para el inframundo. Debía ser destruida, y ya que tú no estabas por la labor...
JAMES: Muy gracioso. Y ciertamente, un ataque muy elegante. Me esperaba que usaras a tus putas de la rosa negra, ¿Pero un demonio Zaraq?
NAHIA: Unos fieles amigos.
JAMES: Interesante. Pero hay un problema: ¡¿¡QUIEN PUÑETAS TE HA DADO PERMISO PARA HACERLO!?! ¡¡Te dije que hoy no!!
NAHIA: ¿Perdona? Puedes ser La Fuente de todo Mal, ¡pero no eres mi dueño! Si hasta ahora he hecho todo lo que me has dicho, es porque me convenía.
JAMES: Cuidado rubia, estás jugando con un fuego muy peligroso...
Nahia sonrió, y entonces aprovechó un descuido de James para lanzarle una bola de fuego.
NAHIA: Tú no sabes quién soy yo. Lamentarás el día en que me resucitaste.
Nahia desapareció entre llamas, con una sonrisa diabólica en su rostro. James se levantó con cuidado, y empezó a gritar como un poseso.
JAMES: Tú lo has querido, rubia. Pero no te voy a permitir usar la misma treta dos veces. Es hora de visitar a los Zaraq...

En el ático de la mansión Halliwell todo había vuelto a la normalidad. Por si acaso, habían procurado llevar muchas pociones extrafuertes y varios hechizos. La abuela Penny se colocó en el centro y comenzó su labor como sumo sacerdote.
PENNY: Yo invoco desde el espacio y el tiempo a las matriarcas de la línea Halliwell. Madres, hijas, hermanas, amigas, nuestro espíritu de familia sin final, para que se reúnan ahora en este lugar sagrado y nos ayuden a dar a este bebé la bendición.
De repente, la sala se había llenado por completo de los fantasmas de las brujas Halliwell.
PENNY: Una nueva generación de la familia Halliwell ha nacido. Prometemos estar con esta criatura para siempre. Lejos, pero nunca separados. Libres, pero nunca solos. Es de los nuestros, por eso la bendecimos con toda nuestra bondad. Bienvenida a la familia, Bianca Bradford. Sé bendecida.
Todos observaron con emotividad la bendición de los ancestros al bebé. En una esquina, sin embargo, Alice miraba con cara de malas pulgas, mientras Chris no le quitaba ojo. Cuando finalizaron el entrañable evento, la abuela regresó de vuelta al mundo de los espíritus, y todos decidieron pedirse una comilona en “El imperio del tigre” para celebrar el éxito del día. Prue justo llegó en ese instante y también se sumó a la celebración. Mientras Chris, Piper, Phoebe y Henry hacían el tonto y se turnaban para jugar, Melinda subió a su habitación muy seria y sin decir nada a nadie. Alice, que estaba en el sofá fingiendo ver la tele con Patricia y Prue, se excusó diciendo que iba al baño y subió a ver qué le sucedía a Melinda. Cuando abrió la puerta, pudo descubrir que estaba llorando en silencio frente al espejo y meciendo la cuna de Bianca, que estaba dormida.
ALICE: ¿Estás bien, Melinda? (preguntó entre susurros)
MELINDA: Oh, no es nada...
ALICE: Melinda, que nos conocemos...
MELINDA: Es por Jared.
ALICE: ¿Jared? ¿No estaba de viaje de trabajo en la Comic-Con de Portland?
MELINDA: Sí. Pero es que noto ciertas cosas raras desde que nació la niña. Tengo la sensación de que me oculta algo importante...
ALICE: ¿Adulterio? (preguntó incrédula)
MELINDA: ¡Noooo! (respondió entre risas) Sabes, creo que tanta hormona postparto me está volviendo demasiado sensible y paranoica...
ALICE: ¿No me digas? (dijo irónicamente)
Ambas se rieron, y finalmente Alice convenció a Melinda de volver a la “fiesta”.

Ya era noche cerrada, y en el subsuelo de Red Swan se respiraba un ambiente aterrador.
BENJAMIN: No sé por qué no la matas directamente.
KAREN: Paciencia, querido. En cuanto se someta al Proyecto Náyade, será cuestión de tiempo. Así podremos estudiar qué es lo que falla in situ.
Benjamin y Karen se dirigieron hacia la cabina de operaciones, donde esperaba Marc. Estaba muy nervioso, y el sudor goteaba de su frente.
KAREN: Adelante, Marc.
MARC: Señora, yo...
KAREN: ¡Hazlo, o serás el siguiente! (le amenazó con una expresión aterradora)
Marc activó la secuencia de operaciones. Justo en ese momento, Bobbie despertó.
BOBBIE: ¿Dónde estoy? ¡¿Por qué estoy atada?! (dirigió su mirada al cristal, donde estaba Karen sonriendo) ¡¡¡SOCORROOOO!!!
Marc accionó una serie de botones y luego comenzó a teclear una secuencia en el ordenador. Finalmente, pulsó un botón rojo, y una especie de alarma comenzó a sonar. Todo se llenó de una tenue luz azulada, y de repente, la cámara de experimentación se iluminó con una luz que hacía daño a la vista.
MARC: Niveles energéticos aun estables. Pulso acelerado, ondas alfa y beta por encima de los límites habituales.
KAREN: Continúa con el experimento.
La transmutación de ADN comenzó, y Bobbie no paraba de chillar de dolor. Su pulso estaba muy acelerado, y sentía un dolor indescriptible por lo que le parecieron horas. Cuando parecía que todo había acabado, Bobbie sintió cientos de microagujas clavarse en su espalda. No pudo soportar tanto dolor, así que cayó inconsciente.
KAREN: Tienes suerte, Marc. Acabas de ser degradado.
MARC: ¡¿Qué?! (dijo sorprendido)
KAREN: A no ser que prefieras hacerle compañía a tu amiga Roberta... (Marc negó rotundamente con la cabeza) Bien. Vas a ser el nuevo ayudante de Rachel Mitchell, ya que Roberta Weisz ha sido ascendida y trasladada a la sucursal de Suiza, sin tiempo para despedirse.
MARC: Como ordene, señora Andrews.
KAREN: ¡Tú! (mirando a Benjamin) ¡Sácala de ahí!
Benjamin entró en la sala de radiación y liberó las amarras de Bobbie, pero cuando fue a cogerla en brazos, oyó un estruendo y sintió un temblor en el suelo,
BENJAMIN: ¿Qué ha sido eso?
MARC: ¿Un terremoto? (dijo por el micrófono)
BENJAMIN: ¡¿En Chicago?! (contestó sorprendido)
Entonces, se abrió un enorme agujero en el suelo, por el que salieron unas raíces. Benjamin salió despedido, quedando inconsciente, y las raíces envolvieron el cuerpo de Bobbie y se la llevaron bajo tierra.
KAREN: Interesante...
MARC: Pero... ¡se escapa!
KAREN: No importa. Si es lista, no se acercará a sus seres queridos ni se lo contará a nadie. Sabe cuáles son las consecuencias...

En la comisaría de policía...
INSP. BREWSTER: Mira tío, me ayudarías bastante si hicieras una declaración confesando los hechos. Con semejante prueba, podrían declarar que el vídeo es confuso, y todo se alargaría meses y meses hasta que te encerraran, y a mí me caería un buen paquete.
WYATT: Ya le he dicho que no pienso decir nada hasta que llegue mi abogado.
En ese momento, una chica rubia con moño, traje ejecutivo y gafas entró por la puerta y se sentó al lado de Wyatt.
ALISON: Buenas noches, soy Alison Doerner, la abogada de Wyatt Matthew Halliwell (a Wyatt se le quedaron los ojos como platos) Solicito la puesta en libertad inmediata de mi cliente en base a que una prueba de video no es concluyente dado que puede ser fácilmente manipulable.
INSP. BREWSTER: ¡Ja! Ese argumento no es suficiente para revocar la orden de arresto.
ALISON: Está bien. Si eso no le gusta, pruebe a escuchar lo que le va a decir su compañero de la puerta.
El inpector Brewster hizo una señal para que entrara.
POLICIA: Brewster, acaba de llegarnos un informe del forense. Esa señorita ha solicitado la exhumación del cadáver de Lewis Watson.
INSP. BREWSTER: ¿Y qué?
POLICIA: El informe revela que Lewis Watson murió de un aneurisma cerebral. Muerte natural.
INSP. BREWSTER: ¡¡¡No puede ser!!! ¡Es imposible!
POLICIA: El forense hizo fotos que lo corroboran. Ningún trauma por objeto cortante. Como he dicho, muerte natural. Está todo aquí (le pasó el informe)
El inspector releyó todo el informe varias veces, hasta que finalmente lo dejo en la mesa y se llevó las manos a la cabeza.
INSP. BREWSTER: Joder...
ALISON: Bien. Tiene un video porno con una escena confusa al final, pero sin víctima de un crimen. ¿Podemos irnos ya?
El inspector Brewster puso un gesto muy amargo, y finalmente le señaló a su compañero que liberara a Wyatt. Wyatt y Alison se dirigieron a la salida cogidos de la mano, pero Wyatt juraría haber visto al inspector Rois haciéndole un macabro saludo. Una vez fuera, Wyatt no pudo evitar satisfacer su curiosidad.
WYATT: ¿Cómo lo sabías? (preguntó sorprendido)
ALISON: Bueno, estuve pensando en lo que me dijiste, aparte de lo que vi en el video, y recordé algo sobre los espectros demoníacos: ellos infunden una energía especial sobre sus huéspedes para sanar su cuerpo que persiste en pequeñas cantidades incluso después de su muerte. Supongo que debió tardar semanas en cerrarse la herida que le provocaste hasta que empezara a descomponerse...
WYATT: Aun así, no importa. Maté a un hombre, y no sé si podré soportarlo...
ALISON: ¡Wyatt! (dijo zarandeándole de los hombros) ¡Es imposible que hubiera sobrevivido a la posesión! El cerebro de un ser no-mágico no puede soportar la presión de contener dos conciencias diferentes y se colapsa. No podías salvarle, ya oíste lo del aneurisma.
WYATT: Supongo que eso debería hacerme sentir mejor, pero...
Entonces, alguien se acercó con rapidez y les apuntó con un revolver.
CHARLIE: ¡¡Me da igual lo que hayas hecho para convencer a la poli!! ¡¡¡Se que tú le mataste!!!
WYATT: Espera, yo...
CHARLIE: ¡¿Cómo tuviste la poca vergüenza de mirarme a la cara y animarme cuando tú eras el asesino de mi hermano?!
ALISON: ¡No vas a arreglar nada haciendo una estupidez! ¡No fue culpa suya!
CHARLIE: No importa, porque ahora voy a hacer justicia...
Charlie soltó el seguro y apuntó al corazón de Wyatt. Sin embargo, Wyatt empezó a forcejear con él para evitar el disparo. En medio del forcejeo, la pistola disparó una bala, y Charlie salió corriendo despavorido. Wyatt observó la sangre de su abdomen: la bala le había atravesado, pero parecía que no había dado a ningún órgano interno porque no sangraba demasiado.
ALISON: Wyatt... (dijo en un hilo de voz)
Cuando Wyatt quiso darse la vuelta, vio como Alison se desplomaba en el suelo. La bala que había atravesado su abdomen, había dado de lleno en el corazón de Alison. Wyatt se acercó corriendo para ayudarla, pero ya era tarde. Alison había fallecido, y Wyatt estaba completamente desolado.

Elecciones. Están siempre presentes en nuestras vidas. A veces, elegir algo pequeño puede engrandecernos más que elegir algo grande...

JAMES: No me puedo creer que me estés pidiendo semejante tontería. Podría darte todos los poderes que quisieras con sólo pedírmelo.
ALISON: Lo sé, pero es algo que nadie debe descubrir nunca.
JAMES: Bien. Y aunque no soy muy dado a los cotilleos, ¿me puedes decir por qué?
ALISON: Porque... me ha pedido que me case con él. Todo era perfecto, pero le descubrieron. Y llegados a este punto, no puedo vivir sin él. Necesito que sea libre, no sólo él, sino también su mente. Merece seguir adelante.
JAMES: Que tierno... Supongo que será hacer un poco de vudú a un cuerpo, y mover algunos hilos en registros y en el juzgado... Pan comido para La Fuente.
ALISON: Eso espero...
Alison rebuscó en su bolso, pero James la interrumpió.
JAMES: ¿Podrás vivir con esa mentira?
ALISON: ¿Acaso importa, si con eso puedo tenerle a mi lado y que sea feliz?
Alison sacó una poción transportadora de su bolso y la lanzó al suelo.

...Porque pase lo que pase, siempre vas a elegir la felicidad de tu amor sobre la tuya propia.


Escrito por Marlop88

1 comentario:

  1. Por que Henry se va dejando a Alice? No amaba a Alice? Y como es que se lo dicen a los padres y ellos no dicen nada?
    Escribe pronto...

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