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3x22 Peste (Parte II)

La vitrocerámica de la cocina de la Mansión Halliwell volvía a sufrir el desquiciante trabajo que hacían casi todos los días la nueva generación: el de preparar pociones. La amplia cocina parecía la de un restaurante, absolutamente todos trabajan en los fogones o buscando ingredientes.

MELINDA: ¿¡Dónde está la botellita con agua del río Jordan? ¡Lo necesito urgentemente para apagar el fuego de esta pluma de ave fénix!
RACHEL: ¡El segundo armario a la derecha!
MELINDA: ¿Habéis cambiado otra vez de lugar los ingredientes? (Preguntó enfadada)
PATTY: ¡Explosión de poción, taparos las orejas! (Ajena a todo)
ALICE: Mea culpa, Mel. He sido yo.
CHRIS: Mi poción ya está preparada. ¿Os falta mucho?
MELINDA: ¡5 MINUTOS!

Por su parte, Jared y Bobbie también se encontraban en la cocina, pero con tanto jaleo, no pudieron ayudar y estaban sentados frente a la mesa de la cocina viendo la televisión cuando de repente, vieron que estaban emitiendo una rueda de prensa en directo donde hablaba Karen.

KAREN: Quiero informaros, que obviamente, no estoy enferma. Los rumores que se han ido sucediendo estas ultimas horas son completamente falsos puesto que...
JARED: ¿No se suponía que Karen estaba enferma de gravedad?
BOBBIE: Está claro que ya ni los periodistas hacen bien su trabajo...
KAREN: ...así que lo siento mucho por todos mis enemigos, así como todos mis fans, si es que tengo alguno (agregó, sin éxito, para parecer más cercana al telespectador) pero Karen Andrews seguirá en pie para mejorar la vida de nuestra sociedad...
RACHEL: Chicos, que todavía no cante victoria (se acercó muy seria a la pantalla de la televisión).
ALICE: ¿Por qué dices eso?
KAREN: ...Nuestra corporación, Red Swan lucha siempre con éxito contra cualquier enfermedad
RACHEL: Creo que no es Karen. Seguramente sea Pauley haciéndose pasar por ella para que la gente no se alarme... Al fin y al cabo no sería la primera vez que Pauley se hace pasar por quien no es.
MELINDA: ¡¡Poción terminada, a patear demonios, venga!!

Henry y Prue llegaron al centro de un espacio completamente en blanco, donde el suelo no se podía ver debido a las inmensas nubes de color blanco que lo inundaban todo.

HENRY: ¡Vaya, hoy hay más nubosidad que nunca!
PRUE: ¿Suele estar siempre tan vacío como hoy...?
HENRY: Ya te he dicho que no soy un experto aquí. Chris y Wyatt han venido más veces, pero sí, cuando Rachel y yo hemos subido, al menos nos esperaban unos cuantos...
PRUE: ¡Vaya, qué sorpresa! ¿Sabes qué? Me da la sensación de que se están escondiendo de nosotros. ¿Tus jefes tienen el poder de la invisibilidad, no? Vaya, qué valientes son ocultándose de una simple bruja...
HENRY: ¿Prue, quieres explicarme qué es lo que sucede?
PRUE: ¡Mejor que te lo explique Jonnah! El Anciano de tácticas que dejan mucho que desear. Ha contactado con un demonio para matar a Phyllis, ¿te lo puedes creer?

Entonces, tras decir aquello, una Anciana visibilizó su cuerpo. Era Sandra, una de las partidarias de que Phyllis, en su momento, fuera ocultada.

SANDRA: Prudence, eso es un acusación muy grave.
PRUE: Sandra, tengo mis diferencias contigo, pero esta es una guerra entre él y yo. ¿Dónde está Jonnah, se ha ido a ocultar más bebés “por el bien de todos”?
SANDRA: No está aquí. Realmente, lleva ya un tiempo sin reunirse con el resto de hermanos.
PRUE: Estará ocupado negociando con demonios, normal.
SANDRA: ¿Tienes pruebas para demostrar que estás en lo cierto?
PRUE: Sandra, sabéis muy bien que vuestras prácticas muchas veces son de todo menos benévolas y siempre habéis tenido más de una oveja negra. Alguien que se corrompe, como fue el caso de Gideon. ¿Siendo tan autoritarios cómo sois, por qué Jonnah se va a quedar de brazos cruzados viendo cómo Phyllis sigue viva?
SANDRA: Phyllis ya no es ninguna amenaza para nosotros. Conseguisteis que se curase y todos sus problemas se fueron.
PRUE: Créeme, Jonnah se ha obsesionado con Phyllis, y no va a parar hasta matarla. Siempre en la sombra, como un cobarde, pero no va a parar.
HENRY: ¿Un Anciano quiere matar a una bruja buena, por qué?
PRUE: Porque los buenos ni somos tan buenos, ni los malos, tan malos. ¿Qué me dices, Sandra?
SANDRA: Prue, no puedo abandonar a mis hermanos ahora. Acabamos de descubrir que la Peste está acechando Chicago, no puedo arriesgarme. Suena egoísta, y lo es, pero prima más el Concilio de los Ancianos.
PRUE: Bueno, pues estás avisada, Sandra. Si realmente sabes dónde está Jonnah, orbita tu culo celestial hacia él para despedirte y preparar su funeral, porque como lo vea, lo mataré.
HENRY: ¡Pero Prue!
PRUE: ¡Bah, venga, orbítame Henry, de vuelta a casa!

Prue y Henry desaparecieron

SANDRA: ¿Jonnah, cómo has podido caer tan bajo?



Gracias a que la nueva generación Halliwell era impecable haciendo pociones transportadoras, Patty, Melinda y Rachel, con sus peculiares mascarillas, no tuvieron problemas en aparecer en una cueva del Estado de Illinois. Puesto que la enfermedad de la Peste apareció en Chicago, lo más seguro es que los vampiros se escondieran en el Estado de Illinois.

MELINDA: ¿Habéis traído linternas?
PATTY: Sí, toma (y las tres las encendieron)
RACHEL: Ahora entiendo lo bien que se esconden los murciélagos. Esto es realmente angosto.

Las tres mujeres enfocaron por todas partes las luces de las linternas, con la esperanza de que la iluminación despertase a los habitantes de la cueva adornada por infinitas estalagmitas y estalactitas.

MELINDA: Parece que aquí no hay ningún murciélago...
PATTY: Espero que al menos Alice y Wyatt hayan tenido más suerte buscando a los Demonios-Rata...
RACHEL: No desesperéis. Sé cómo llamar la atención de los vampiros (Rachel abrió su bolso, sacó un athame y pese a la negativa de sus primas, se cortó la palma de la mano) ¡Eo, ¿estáis interesados en probar deliciosa sangre de bruja?!
PATTY: Rachel, es raro decírtelo, pero estás loca.
RACHEL: Ya que eres rubia, haces tú de Buffy.
PATTY: ¿¡Qué dices!?

Pronto, varios murciélagos aparecieron entre las grietas de la cueva, donde se encontraban escondidos, y al oler la sangre de la hija de Paige, aterrizaron frente a ellas. En pocos segundos, esos pequeños mamíferos voladores se convirtieron en personas de carne y hueso, con pieles pálidas y ojos muy sensibles a la luz.

VAMPIRO1: No podéis estar aquí.
RACHEL: ¿No vais a comerme? ¡Qué pena! ¿No os apetece pasar vuestras lenguas por mi palma sangrienta? Mirad cuánta sangre brota...
MELINDA: Rachel, para. Por favor (y le pasó una toallita)

VAMPIRO2: ¿Qué os ha hecho venir hasta aquí, Halliwells?
MELINDA: Se dice por la ciudad que estáis extendiendo la peste junto a los demonios-Rata. ¿Así que haciéndole favores al Jinete del Apocalipsis, eh?
PATTY: Os tenía por seres malignos con más cabeza, la verdad. Sois desterrados del Inframundo y a la primera de cambio hacéis el trabajo sucio de un demonio...
VAMPIRO2: Estamos hartos de estar desterrados de nuestra propia casa desde hace miles de años. Sólo estamos ayudando a la próxima Fuente, porque confiamos en su palabra.
MELINDA: La cosa es sencilla: O paráis ya, u os matamos.
RACHEL: Tenemos pociones explosivas para aburrir dentro de nuestros bolsos.
MELINDA: En mi caso eso no hace ni falta (sacó a relucir sus manos, e hizo el gesto típico de cuando explota)
VAMPIRO3: A estas alturas no nos intimidáis, brujas asquerosas.

Y el tercer vampiro en hablar, saltó hacia la yugular de Melinda, pero ésta, que fue más rápida, le convirtió en cenizas. En menos de un segundo, la decena de vampiros comenzaron a atacar a las tres jóvenes brujas.

VAMPIRO2: ¡Somos cientos de miles, nunca acabaréis con nuestros hermanos!

Patty, Melinda y Rachel, que había activado el escudo orbitacional, no paraban de tirar pociones explosivas.

RACHEL: ¡Mel, más te vale que no se cansen tus manos, porque nos quedan pocas pociones destructivas!
MELINDA: ¡En cuanto exploto un vampiro salen de sus escondites diez más!
PATTY: ¿Exactamente cuántas pociones te quedan, Rachel? (Le preguntó a su prima mientras le enseñaba que su bolso estaba ya vacío)
RACHEL: Cinco...
PATTY: ¡Bueno, pues sigue con el escudo activado que se me ha ocurrido una idea!
RACHEL: ¿Qué vas a hacer?
PATTY: Suena hortera, pero lo que necesitan estos vampiros es amor.

Patty se sentó en el suelo, haciendo una postura como de buda, necesitaba concentrarse. Cerró los ojos, y rápidamente su mente se olvidó del ruido de la batalla y lo sustituyó por recuerdos bonitos de la infancia de Patty. Realmente aún no sabía muy bien como despertar su poder de atracción, pero confiaba en que hiciera efecto. Sintió unos cosquilleos en el estómago, unos pequeños temblores de timidez y sonrió. Se acordó de su primer amor de la adolescencia. Abrió los ojos y vio como unos veinte vampiros, los más cercanos al escudo orbitacional, comenzaban a pegarse contra el resto de vampiros que iban saliendo de sus escondites convertidos en murciélagos.

MELINDA: ¿Qué has hecho? (Preguntó asombrada).
PATTY: Atontarlos. O más bien hacer que se enamoren de nosotras, para que nos defiendan. (Se puso en pie pero se cayó, cansada) ¡No lo volveré a hacer, qué dolor de cabeza!
RACHEL: ¡Levanta, que has sido de gran ayuda, gracias! (Y la abrazó muy fuerte)

VAMPIRO ENAMORADO: ¡TÚ NO TE METAS CON MI CHICA, IMBÉCIL! (y le metió una puñalada a uno)
VAMPIRO ENAMORADO2: ¡TENGO QUE PROTEGER AL AMOR DE MI VIDA! (le mordió en el cuello a otro vampiro)
VAMPIRO4: ¿¡Pero qué decís!? (Preguntó muy sorprendido)

MELINDA: ¿No sabrás cuánto durará el efecto, verdad?
PATTY: Desgraciadamente, no.
RACHEL: ¡Bien, mientras nuestros fans se pelean por nosotras podremos buscar sin problemas a la Reina Vampiro, una vez muerta ella, su colonia también morirá!
PATTY: Esperemos que sea lesbiana para que se enamore de nosotras y muera de amor.
MELINDA: No, no creo que esa sea tan fácil de matar por amor.
RACHEL: Las cuatro pociones explosivas que me quedan esperemos que sirvan...

Y las tres poderosas mujeres, escaparon del tumulto de hombres vampiros adentrándose aún más en la misteriosa y oscura cueva.

PRUE: Déjame aquí, Henry.

Prue y Henry aterrizaron en el apartamento nuevo de Prue tras haber ido a buscar, sin éxito, a Jonnah. Phyllis, que se encontraba en el balcón, entró para darle la bienvenida a su madre, pero estaba visiblemente molesta.

HENRY: ¡Pedazo casa, joder! ¡Yo quiero mudarme aquí! (Agregó emocionadísimo)
PHYLLIS: ¡Prue! ¿A dónde habías ido?
PRUE: A por Jonnah.
HENRY: ¡Hola Phyllis!
PHYLLIS: Hola Henry (dijo secamente, pues le costaba sacar a relucir sus emociones de afecto pese a que los dos hijos de Paige siempre fueron más abiertos con ella que el resto de sus primos) ¿Por qué has ido hasta allí arriba, (miró a su primo) y por qué le has dejado?
HENRY: Yo no sabía nada (se defendió), pensaba que quería hablar con los Ancianos, no matar a uno de ellos.
PRUE: No te preocupes, Phylls. Sé lo que hago.
PHYLLIS: No. No sabes lo que haces. Puede que no te conozca tan bien como el resto de tu familia, pero el rencor y el odio te van a corromper.
PRUE: Ese loco sigue vivo, suelto y amparándose conque es un ser superior y que puede hacer lo que le plazca sin ser juzgado... ¿Y he de quedarme de brazos cruzados?
PHYLLIS: ¡Deja de darle tantas vueltas a las cosas, Prue! ¡Has hecho todo lo que has podido, hemos recitado un hechizo protector para que no nos jodan la fiesta, porque te recuerdo, que fue idea tuya!
PRUE: ¡Necesitas conocer a tus tías!
PHYLLIS: ¡Lo sé, y también relacionarme más con mis primos! ¡Por eso te digo, ya que yo estoy haciendo el esfuerzo de integrarme con los Halliwells, olvídate por un día de demonios y amenazas! ¡Lo que sea, será, pero esta fiesta no nos la va estropear ni una bola de fuego!
PRUE: ¡Tienes razón! Soy la primera que quiero que te integres, y a la primera de cambio, desaparezco para acabar con una Anciano...
PHYLLIS: Ese Anciano y sus demonios de nivel inferior no me van a fastidiar la noche.
HENRY: Donde haya fiesta, allí estoy yo. ¿¡En qué os ayudo!?

Chris y Alice aterrizaron orbitando en las alcantarillas de la ciudad de Chicago. Tal y como hicieron las chicas en la cueva de los vampiros, usaron las linternas para iluminar el lugar. El hedor y el sonido de goteos interminables de agua adornaban el lugar.

ALICE: ¡Buf, qué peste! (Encendió su linterna). Por suerte nos hemos traído las mascarillas. (Se la puso) ¿Qué hacemos en las alcantarillas?
CHRIS: Los demonios-Rata prefieren vivir en las húmedas y malolientes alcantarillas de las grandes ciudades que en el caluroso Inframundo, Alice. (Le explicó a la vez que encendía su linterna)
ALICE: Es que cuando fui Reina del Inframundo vinieron a mi trono a visitarme bastantes Ratatouilles de estos.
CHRIS: Pues claro, si sus jefes viven en el Inframundo, no tienen otra alternativa que bajar hacia allí, pero prefieren vivir en pocilgas como estas.

Alice y Chris empezaron a moverse entre las laberínticas cloacas, manchándose los zapatos de todo el agua podrida que recorría ese lugar.

ALICE: Y yo con tacones... (Puso cara de asco) ¿Cuántas enfermedades habrán pillado ya mis pies?
CHRIS: Haberte puesto botas, como yo. Nadie dijo que la vida de bruja fuera fácil.
ALICE: Claro, los tíos lo tenéis todo mucho más sencillo, no le dais al coco. Cogéis la primera prenda que encontráis y listo.
CHRIS: La ropa no es lo más importante, Alice...
ALICE: Sí. Es lo más importante. Ya que estoy loca de la cabeza, no lo quiero aparentar a la hora de vestir. (agregó atacándose así misma con mucha ironía) Por cierto... ¿Cómo vamos a diferenciar una rata común de un demonio-Rata?
CHRIS: Me alegra que me preguntes por eso. Ya pensaba que ibas a hablar todo el trayecto de tacones y minifaldas... Mira en tu bolso, anda.
ALICE: ¿Qué mire el qué? (Miró su bolso) ¡Ah! (Y sacó un par de botellitas cerradas con un líquido verdoso) Agh, Melinda cada día prepara peor los purés de su hija...
CHRIS: Cuando creas conveniente que has visto un Demonio-Rata, tira la botellita y se transformará en un demonio de forma humana. Prácticamente son como los vampiros, Alice. Y según el Libro de las Sombras, estos demonios viven juntos en plan colonia, así que cuando veas muchas ratas, tira la botella.
ALICE: ¿Si viven como los vampiros, también tienen un jefe superior en plan como la Reina Vampiro?
CHRIS: Así es. ¡A ese es al que tenemos que derrotar!

Alice quiso torcer por un nuevo túnel pero Chris se lo impidió, cogiéndole fuertemente de la mano, mientras con la otra le tapó la boca, para que no hiciera ruido.

CHRIS: Chsss. Calla. (Le habló muy bajito, casi susurrando)
ALICE: ¿¡Quieref quitaf tu apeftofa mano def mi boca!? (Se la quitó)
CHRIS: En el túnel siguiente hay varios Demonios-Rata. ¡Escucha!
ALICE: ¿Qué? (cerró los ojos y se concentró) ¡Es verdad! ¡Pues venga, vamos a patearlos!
CHRIS: No, quédate aquí. ¡Acabo de tener una idea!. ¡Aráñame la cara!
ALICE: ¿¡Qué dices!?
CHRIS: ¡Tú sigue mi juego, aráñame sin miedo!
ALICE: ¡Bueno, pero lo siento si te hago daño! (Y con cierto temor, le arañó toda la cara)
CHRIS: ¡Auch!

Chris, tras el ataque de su prima, se rompió la camiseta, se alborotó el pelo y se quitó la mascarilla. Y muy a su pesar, se impregnó toda la ropa con el agua de las alcantarillas.

ALICE: Apestas.
CHRIS: Los Demonio-Rata tienen el olfato muy desarrollado. Con suerte, creerán que soy uno de ellos y nos dejarán pasar.
ALICE: ¿Y yo qué tengo que hac...?
CHRIS: Seguirme el rollo.

Chris cogió con violencia las dos manos de Alice y la arrastró por todo el túnel.

DEMONIO-RATA1: Eh, tíos, creo que se acerca alguien. (Y olisqueó fuertemente)
DEMONIO-RATA2: Así es, un joven. O dos. ¡Dos!
DEMONIO-RATA3: ¡Una bruja!

CHRIS: ¡Traigo la comida!
DEMONIO-RATA1: ¿Y tú quien eres? (Preguntó, dudoso)
CHRIS: Soy nuevo en la alcantarilla. ¡Pero como podéis oler, soy de vuestra especie!
DEMONIO-RATA1: ¿Nuevo en la alcantarilla?
CHRIS: Así es. Soy nuevo aquí en Chicago, vengo de las alcantarillas de Nueva York. Y he de deciros que la leyenda de los cocodrilos en las alcantarillas, era cierta.
ALICE: Oh, Dios... (Qué vergüenza, pensó hacia sus adentros)
DEMONIO-RATA2: ¿Así que Nueva York, eh?
CHRIS: Pero lo importante es la chica que os traigo para cenar. ¡Es una bruja!
ALICE: ¡Oh, déjame marcharme, por favor, tengo miedo! (Alice realmente tenía miedo, pero miedo a no ser creíble, se sentía sobreactuada)
CHRIS: Es una Halliwell. Hasta en las alcantarillas de Nueva York son conocidos.
DEMONIO-RATA3: Sí, huele a Halliwell. ¡Esto le va a encantar al jefe!
DEMONIO-RATA1: Puedes pasar.

Chris y Alice acompañados de los tres Demonios-Rata entraron en una alcantarilla con las paredes más anchas y amplias, si bien el mal olor era mayor, puesto que por todas partes había ratas malolientes. Aquello era una colonia de grandes dimensiones de población.

ALICE: ¿Dónde está el flautista de Hamelín cuando se le necesita?
CHRIS: ¿Podría ver al jefe? Esta bruja es para él, yo sólo quiero entregarle este regalo para sentirme valorado e integrado con vosotros, hermanos.
DEMONIO-RATA3: Enseguida vendrá. Nuestro jefe se encuentra ocupado en una reunión del Inframundo.
CHRIS: Pues que se dé prisa a devorar a esta bruja antes que su familia se dé cuenta de su ausencia. Una Halliwell es fácil de derrotar, pero una familia unida no. ¡Y yo tengo hambre!
ALICE: ...Chris, yo te mato. (Susurrando)
DEMONIO-RATA4: Bienvenido, compañero. (Se acercó una rata que se convirtió en una mujer y le quiso dar dos besos, pero Chris le hizo la cobra) ¿¡Qué te pasa!?

La mujer rata era realmente guapa, pero su aspecto sucio le echó para atrás al hijo mediano de Piper.

CHRIS: En mi colonia no solemos abrazar ni dar besos ni nada que recuerde a muestras de cariño humanas. Deme tiempo hasta que me acostumbre.
DEMONIO-RATA4: Vaya, qué raro. Y yo que te quería pedir que me ayudaras a infectar de peste un barrio de Chicago... (le guiñó un ojo)
CHRIS: Aún no conozco la ciudad, no quiero perderme. (Improvisó)
ALICE: Vaya, te ha salido novia.
DEMONIO-RATA4: ¿Qué dices, asquerosa bruja?
ALICE: Creo que no entiendes bien la definición de asquerosidad.
DEMONIO-RATA4: ¡Vaya, viene fuerte tu presa! Mira, porque esa rubia va a ser comida del jefe, que sino, me iba a chupar los dedos. Tienes una pinta deliciosa.
ALICE: Sí, todos mis novios me lo han dicho.
DEMONIO-RATA4: Ah, forastero, me llamo Esutarum. Para lo que quieras, aquí estoy.
CHRIS: Yo Zhyr. Encantado.
ESUTARUM: ¿Sientes ese cosquilleo en el estomago?
CHRIS: No, de verdad, ya lo siento, pero no quiero tener nada cont...
ESUTARUM: ¿Qué? (Se rio a carcajada limpia) ¡Qué gracioso eres! Viene ya el jefe, de ahí el cosquilleo. (Se genuflexionó)

Chris y Alice vieron como los centenares de ratas se convirtieron en su forma humana para luego genuflexionarse frente a un altar que había en el centro de la amplia cloaca. Chris, entonces, hizo lo mismo. Pocos segundos después, en dicho altar, una figura muy musculosa apareció a través del fuego de la fluctuación.

JEFE RATA: ¡Hola, hermanos y hermanas!

Melinda, Patty y Rachel proseguían su camino por las cavidades de la cueva, en busca de la Reina Vampiro.

PATTY: ¿Cuánto tiempo llevamos andando? ¿Tan larga es esta cueva?

Y de repente, se hizo el silencio. En el suelo húmedo de la cueva había tres cuerpos desnudos de dos hombres y una mujer de mediana edad, completamente ensangrentados.

MELINDA: ¡Uf!
PATTY: ¿Están... están muertos?
RACHEL: Debemos estar cerca de la Reina... tiene pinta de que esto es un festín suyo.

Un murciélago estaba escondido entre la larga melena de una de los cadáveres que había allí, lo que le asustó a Patty.

PATTY: ¡Agh, hay un murciélago entre el cuero cabelludo de la chica esa!

Dicho murciélago miró a las tres jóvenes brujas, y entonces su cuerpo brilló transformándose en una bellísima mujer muy pálida y vestida muy elegantemente de color rojo. De su boca sobresalían unos afilados colmillos completamente llenos de sangre.

REINA VAMPIRO: ¿Me buscabais? (Miró la mano ensangrentada de Rachel) ¿Sois brujas? ¿¡QUÉ HACÉIS AQUÍ!? (se alteró) ¿¡CÓMO HABÉIS PODIDO ENTRAR!? ¿¡Y MI EJÉRCITO!?
PATTY: Ocupado...
MELINDA: ¿Qué os ha ofrecido el Jinete del Apocalipsis para ir infectando a la gente?
REINA VAMPIRO: Vosotras estáis muy sanas. ¿No queréis ayudarnos?
MELINDA: Ni un paso o te exploto (Le enseñó las palmas)
REINA VAMPIRO: No tienes aprendidos tus deberes de brujería, por lo que veo. Soy inmune a vuestros poderes.
RACHEL: ¿Pero eres inmune a las pociones? (Le enseñó un botecito) Una de estas y te abrasa convirtiéndote en cenizas...
REINA VAMPIRO: ¿Qué queréis saber? Todas las colonias de vampiros andan desperdigadas por todo el globo terráqueo... Tras tantos siglos fuera del Inframundo lo único que queremos es que nos vuelvan a aceptar allí abajo. La vida en la tierra es muy complicada.
PATTY: Ay, pobre... (dijo irónica) ¿Y creéis que haciendo el trabajo sucio de un Demonio de nivel Superior vais a ser aceptados nuevamente?
REINA VAMPIRO: La Peste será la próxima Fuente de Todo Mal. Y nos otorgará el sitio que nos merecemos dentro de la jerarquía mágica.
MELINDA: ¿En serio os habéis tragado esa patraña?

Melinda cogió una de las botellitas del bolso de Rachel y se lo tiró al brazo derecho de la Reina Vampiro, produciendo una pequeña explosión que le dolió mucho a la figura maligna.

REINA VAMPIRO: ¡¡MATADME SI QUERÉIS! ¡HAY MILES DE COLONIAS POR TODO EL MUNDO, LA PESTE CONTACTARÁ CON ELLAS PARA ATACAR A TODA LA HUMANIDAD, NO SOLO A CHICAGO!!
MELINDA: Nos daremos por satisfechas matándote y salvando a la ciudad de esta enfermedad.

PATTY: ¡Venga, otra botellita!

Patty y Rachel tiraron el resto de las pociones explosivas en el cuerpo de la dolida Reina Vampiro que acabó convertida en cenizas.

PATTY: Ya está.

Pronto escucharon gritos de dolor del resto de vampiros que habían dejado atrás, en la entrada de la cueva. Habían muerto pocos segundos después de morir su reina.

RACHEL: No, ahora ya está. Una vez muerta la reina, muere con ella su colonia.
PATTY: Qué fácil y ni estacas hemos necesitado. (agregó jocosa) ¡Bueno, toca ya desconectar y prepararse para la fiesta de Prue! ¿no?
RACHEL: ¡Es verdad!
MELINDA: Uh, sí, qué ilusión me hace ahora la fiesta de Prue y Phyllis... (fingió muy sobreactuada)
RACHEL: Mel... haz el favor.
MELINDA: ¡Bueno! (cambió de tema) ¿Te queda alguna poción teletransportadora para regresar a casa?
RACHEL: Sí. Y qué mal cambias de tema, por cierto...
PATTY: Oye, ¿y cómo le irá a mi hermana y a Chris?

JEFE RATA: He de deciros que el Jinete del Apocalipsis me ha dado las gracias personalmente y asegura que estamos haciendo un muy buen trabajo coordinándonos con los vampiros para distribuir la enfermedad. ¡Además, todo este plan salió primordialmente para infectar a Karen Andrew, y uno de nuestros hermanos tuvo el atrevimiento de vigilarla y atacarla en pleno Inframundo, así que nuestra recompensa está más que asegurada! ¡Karen morirá, la Peste se hará con el triunfo y nosotros por fin seremos valorados en la comunidad demoníaca!

Todos los presentes aplaudieron, fascinados, mientras miraban con respeto a su superior, al Jefe Demonio-Rata, quien era mucho más distinto que sus subordinados. Como Jefe Demonio-Rata era un ser híbrido entre un humano y un roedor: De complexión atlética y rodeado completamente de un vello duro característico de los ratones. Andaba a dos piernas pero torcido y sus manos carecían de vello pero contenían unas fuertes uñas muy afiladas. Por otra parte, sus ojos eran rojos como la sangre, sus orejas puntiagudas como una rata al igual que su hocico, pues carecía de nariz humana. Por último, tenía unos dientes amarillentos muy afilados y muy poderosos.

ALICE: Qué cosa más fea...
CHRIS: ¡Chss!

Esutarum, la nueva amiga de Chris, se levantó alegre para informarle a su superior que tenía una presa para comer.

ESUTARUM: ¡Señor, señor! ¡Un nuevo hermano ha tenido la amabilidad de traer una bruja para que se la devore!
ALICE: ¿¡Qué!? (Susurró) ¡Chris, haz algo!
JEFE RATA: ¿Quién ha sido el suertudo de capturar a una bruja?
ESUTARUM: ¡Levántate, Zhyr, o enfadarás a tu nuevo jefe!

Chris no tuvo más remedio que levantarse y seguir actuando.

CHRIS: Soy yo, Zhyr. Vengo desde Nueva York, y te he capturado una Halliwell.
JEFE RATA: ¡Qué maravilla ser premiado de esta forma! (Levantó la cabeza, para ver mejor entre su público a la hija de Phoebe) ¿Es esa chica morena?
CHRIS: Así es.
JEFE RATA: Tráemela.
ALICE: ¡No, socorro, socorro!

Chris cogió de las manos a Alice, quien de todas las maneras posibles no quería ser llevada hacia el altar, frente a la rata superiora.

ALICE: ¡No, por favor, por favor!

Chris siguió su camino hasta el atril, pero todo se desmoronó.

JEFE RATA: Alto. Los dos. (Empezó a oler fuertemente) ¡Huelo a dos brujos!

Sin duda, el olfato del Jefe era mucho más desarrollado que el de sus subordinados.

ALICE: ¿Entonces podemos dejar de hacer ya el tonto?
CHRIS: Por desgracia, sí.
ALICE: ¿Por desgracia? ¿Tú querías verme devorada o qué?

El Jefe Rata gritó de frustración provocando una potente onda que tiró hacia atrás a Chris y Alice, chocándose contra las paredes de la sucia cloaca.

JEFE RATA: ¿¡CÓMO HABÉIS PODIDO DEJAR ENTRAR A DOS BRUJOS!? ¡A DOS HALLIWELL, PANDA DE INÚTILES!

El gesto del Jefe Rata desencajó su mandíbula, mostrando una boca muy desarrollada. Pronto, sus subalternos se convirtieron en pequeñas ratas que se acercaban peligrosamente a los dos Halliwells para morderlos

JEFE RATA: ¡NO VAIS A SALIR CON VIDA DE AQUÍ!
ALICE: ¡¡ORBITA CHRIS, ORBITA!!
CHRIS: ¡No, debemos acabar con él, recuérdalo!
ALICE: ¡Yo no recuerdo nada, sólo quiero irme de aquí para estar todo el año en la ducha!
CHRIS: ¡En vez de quejarte sería de gran ayuda que congelases a la plaga de ratas que se nos acercan!
ALICE: ¿No hay que matar al Jefe para destruir la colonia entera?
CHRIS: ¡Así es, pero mejor si los congelases; la lucha sería más fácil: Dos contra uno!
ALICE: ¡Voy! (gritó asustada)

Mientras Alice intentaba sin éxito activar su crioquinesis, El Jefe se acercó corriendo a por Chris para estrangularle el cuello.

CHRIS: ¡¡AAAAAAAAGH!! ¡A....Alice!
ALICE: ¡Mierda, mierda, mierda, mierda! (Al no activarse su poder, apartaba a las ratas con patadas)
JEFE RATA: ¿Por qué matar sólo a uno pudiendo matar a los dos a la vez?

Con el otro brazo que le quedaba libre, cogió de los pelos a Alice

ALICE: ¡AAAAAAAAAAAAH!

Pero al sentir el dolor, Alice se percató de lo que tenía que hacer. El Jefe Rata apretó con sus dos manos a los brujos como si estuviera alzando un trofeo, pero inexplicablemente, Alice cayó al suelo con violencia mientras alrededor de ella pequeños cachos de hielo la acompañaban. Al Jefe se le había congelado el brazo derecho con el que sujetaba a Alice, convirtiéndose completamente en hielo, y al no soportar el peso de Alice, se desplomó.

JEFE RATA: ¡¡¡AAAAAAAAAAAAAH!!!
ALICE: ¡Y ESTO TE PASA POR TOCAR A UNA MUJER!

La progresión de la congelación hizo que en muy pocos segundos, el Demonio acabase congelado, y por ello, Chris cayó también con fuerza al suelo.

CHRIS: Haz tú los honores (Dijo quitándose los cachitos de hielo que segundos antes era el brazo izquierdo de su depredador) Y rapidito, que las rata no se dan por vencidas.
ALICE: ¡¡¡¡AYYYYYY YA!!!!

Tras darle una buena patada a la escultura de hielo, ésta se desplomó por el suelo, y acto seguido todas las ratas murieron súbitamente.

CHRIS: ¡Joder, por fin, pensaba que lo contaba!
ALICE: ¡Quiero salir ya de aquí, por favor, Chris!
CHRIS: ¡Voy, voy!
ALICE: ¡A mi orbítame directamente a la ducha, por favor, qué asco me doy!
CHRIS: Claro, porque yo no me pienso duchar (sentenció irónico)

Y ambos desaparecieron entre órbitas azules. En una de las habitaciones del Hospital Privado de Saint Anthony de Chicago, de blanco impoluto, dormía Karen rodeada de decenas de aparatos médicos que la mantenían con vida. Fuera de la sala, viéndolo desde una ventana interior, Pauley, Linda y Rebecca vigilaban a la jefa de Red Swan.

PAULEY: Esto se está poniendo muy mal. Y yo no puedo seguir engañando a toda una sociedad. Karen está más cerca de la muerte y yo he me hecho pasar por ella...
LINDA: Rebecca, ¿por qué estamos en el bando perdedor? Claramente Karen no va a salir de ésta y Pauley es demasiado infantil e insegura para mantener la compostura (se dirigió a ella). No te ofendas, querida, pero te queda muy grande esta responsabilidad. (Volvió a dirigirse a Rebecca) Quizá deberíamos habernos mantenido dentro de las Rosas. Nahia está muerta, pero Sasha tiene un buen porte para sustituir con soltura a una figura importante, no como en el caso de esta niña. (Se giró otra vez hacia Pauley), pero no te ofendas, querida (repitió)
PAULEY: No me ofendo... tienes razón... (agregó cabizbaja)
REBECCA: Linda, es verdad, deberíamos habernos ido con Sasha. Karen está al borde de la muerte y Sasha sólo lucha por el bien común de la mujer en el Inframundo. Me encantaría viajar atrás en el tiempo y solucionar todo esto...

De pronto Pauley miró asombrada la ventana, pues estaba viendo cómo Karen había movido un dedo.

PAULEY: ¿Lo habéis visto?
REBECCA: ¿El qué?
PAULEY: ¡Se está recuperando!

Pauley abandonó corriendo la pequeña sala para entrar en la habitación de Karen, seguida de su numeroso equipo sanitario, que veían como Karen estaba despertando.

ENFERMERO1: ¡Karen Andrews está mejorando!
PAULEY: ¡Vamos Karen, tú puedes! (le agarró con ternura la mano derecha)
DOCTOR: ¡La bacteria Yersinia Pestis está desapareciendo!
ENFERMERO2: ¡Es un milagro!

Y entonces, Karen despertó.

KAREN: ¿¡Qué ha pasado aquí!?
PAULEY: ¡Kareeeeeeeeeeen! (Y la abrazó, con mucha efusividad)
LINDA: ¿Cómo ya está viva hay que alegrarnos, verdad? (Preguntó a Rebecca)
REBECCA: ¡Karen, qué alegría! (Haciendo caso omiso a la pregunta de su peculiar compañera)

Phoebe miraba al cuerpo dormido de su amado Owen. La mordedura de un vampiro en forma de murciélago le había hecho estar infectado por la peste que asolaba Chicago. Unas pequeñas lágrimas caían por el rostro de la benjamina Halliwell. Sufría viendo como la ciudad estaba amenazada por el virus y no había apenas médicos y espacio para atender a todos los pacientes. Sufría viendo como Owen iba debilitándose sin poder hacer nada por él.

PHOEBE: Owen, lo siento mucho, de verdad.

De repente, Owen movió los dedos.

PHOEBE: ¿¡Owen!?

Phoebe salió disparada de la silla y abrió la cortina verde del boxes para avisar a la enfermera más cercana que Owen había movido los dedos, pero se encontró con una escena maravillosa: Todas las enfermeras estaban ocupadas atendiendo a todos los pacientes por peste, que iban despertando poco a poco.

PHOEBE: ¡Maravilloso! (Y abrazó a la primera enfermera que pasó) ¡Es un milagro!

Tras abrazar a aquella enfermera, se acercó nuevamente hacia Owen.

PHOEBE: ¡Owen, Owen! ¿Me escuchas?

Y Owen despertó.

OWEN: ¿Dónde estoy? ¿Quién eres? (Preguntó sobresaltado)
PHOEBE: ¿No me reconoces, para nada? (Se sorprendió, pese a que estaba informada de que Owen no recordaba quien era)
OWEN: No...
PHOEBE: Soy... soy...
OWEN: Lo siento, no sé ni quién soy yo.

La Peste seguía tomándose un cóctel en el lujoso despacho que tenía en la Torre Willis II. El demonio sonreía, pese a que sus súbditos habían muerto a manos de los Halliwells y la gente enferma comenzaba a reponerse y a despertar.
Muy enfadada, La Vidente hizo acto de presencia.

LA VIDENTE: ¿¡Cómo puedes estar tan tranquilo!?
LA PESTE: ¿Quieres un cóctel?
LA VIDENTE: No deberías beber en horas de trabajo. (Volvió a repetir su pregunta) ¿¡Cómo puedes estar tan tranquilo!? Los Halliwells acaban de matar a la colonia de vampiros y a las asquerosas ratas. ¡Karen ha despertado! ¡Dejaste bien claro que Karen moriría, para eso te he llamado!
LA PESTE: Tú ponías la misión, pero me dejaste claro que lo haríamos a mi manera.
LA VIDENTE: ¿¡Y es esta tu manera!? ¿11 días infectando Chicago para nada?

La Peste, harto de los gritos de la Vidente, se levantó de su cómodo sillón.

LA PESTE: ¿Crees que no quiero hacerme con el control del Inframundo? Déjales que crean que se han recuperado de la enfermedad (se sacó la caja donde tenía guardado el virus), mejor que les venga de imprevisto una plaga más fuerte que la anterior, así los débiles cuerpos de estos monos sin pelo no aguantarán el dolor y morirán. Y entre ellas, Karen.
LA VIDENTE: ¿Es todo parte de un plan?
LA PESTE: Por supuesto. ¿Y tú dices ver el futuro? Porque me extraña que no lo intuyeras...
LA VIDENTE: Estoy demasiado ocupada luchando entre las sombras, sin ser descubierta.
LA PESTE: Pues tranquila, Karen morirá, igual que el resto de infectados, sólo hay que darles tiempo para atacar cuando menos se lo esperen...
LA VIDENTE: ¿Ya podrá entrar la Peste nuevamente en el cuerpo de Karen? Fue infectada en el Inframundo, y ahora se encuentra vigiladísima en un hospital privado.
LA PESTE: ¿Entrar nuevamente? ¿Quién te ha dicho que se haya ido? La enfermedad sigue ahí dentro, dormida. Le gusta descansar para coger fuerzas.

Jonnah, el Anciano buscado por Prue, apareció orbitando en el despacho. Tenía las ropas muy sucias, por lo que se intuía que huía o se escondía de alguien. Su aspecto desaliñado y sudoroso remarcaba aún más la sensación de que se ocultaba.

LA VIDENTE: Vaya, 716 años a tus espaldas no te han sentado muy bien...
JONNAH: ¿Qué hago para que me ayudes? (Ignoró a La Vidente) ¡Quiero ver muerta a esa Halliwell!
LA PESTE: ¿Tanto te molesta? Nunca lo entenderé. ¿Qué estarías dispuesto a darme?
JONNAH: Mi vida si hace falta. Sólo quiero que muera. No merece vivir.
LA PESTE: ¿Estarías dispuesto a infectarte de la peste y expandirla entre los Ancianos? Me harías un gran favor...

SANDRA: Así que era verdad, Jonnah. ¿Cómo puedes haber caído tan bajo?
JONNAH: ¿Qué haces aquí?

La Anciana Sandra apareció entre órbitas en aquel ático, dispuesta a que Jonnah le diera una explicación convincente.

SANDRA: Corrían rumores allí arriba, pero no me lo quería creer. ¿Has contactado con demonios para acabar con una bruja? ¿Dónde está el bien ahí?
JONNAH: No me seas hipócrita, Sandra. Tú también tomaste parte en ocultar a la niña.
SANDRA: Sí. Pero una vez que se descubrió su historia, nos teníamos que mantener al margen. Los Halliwells no son seres mágicos a los que tener en contra.
JONNAH: Melinda Warren no la profetizó, entonces no debió tener ni una oportunidad.
SANDRA: ¿Y habrías matado a un indefenso bebé? Eso no nos representa. Se ocultó, que es lo que se tenía que hacer. Y ya el Destino con el paso del tiempo respondería. Y respondió, y una vez respondido, no se puede hacer nada.
JONNAH: ¡Wyatt Halliwell está perdiendo sus poderes por la maldita bruja perdida, ya no es el primogénito de la nueva generación!
SANDRA: Wyatt tendrá que enfrentarse a esta nueva situación, de la que saldrá airoso.
JONNAH: ¡Los Halliwells sólo irán a peor, este es el comienzo de su final! ¡Soy el único que realmente piensa por el bien de todos!
SANDRA: No hay ningún problema con Phyllis. Ha encontrado su camino, ha luchado por integrarse y ha dejado atrás al lado del mal así no hay problema alguno. Merece vivir. No hay que romperle el lazo que le une a su madre y a su familia.
JONNAH: ¿¡CÓMO PUEDES DECIR ESO!?
SANDRA: Lo digo y lo mantengo. Yo y el resto de Ancianos.
JONNAH: ¡¡PUES OS EQUIVOCÁIS!!

Jonnah gritó de asco y de rencor, completamente loco, y le lanzó una poderosa ráfaga de electricidad al rostro de la Anciana. Ésta, voló por los aires y chocó contra una estantería.

PESTE: Qué escena más maravillosa. No te cortes, Jonnah. (Abrió un cajóncillo de la mesa de su despacho y le dio un cuchillo) Esto es lo más afilado que hay en mi despacho. Demuéstrame con cuántas cuchilladas un Anciano deja de ser inmortal, y ver eso ya será para mi todo un premio. Y por supuesto, que cumpliré tu objetivo (sacó la cajita de acero donde dentro guardaba a la peste)

La Peste y la Vidente salieron a la terraza del despacho, dejando dentro al desquiciado del Anciano acabando con la vida de Sandra, quien gritaba de dolor pidiendo la salvación.

PESTE: En cuánto oscurezca, recaerán los contagiados y por supuesto, se unirán a ellos la bruja perdida.
LA VIDENTE: ¿Quién se imagina lo que está por venir? (Señaló con su dedo al nuevo apartamento de Prue, pues estaba cerca de la Torre Willis II). Mire, mi señor. Allí están tan tranquilas madre e hija preparando la fiesta que se convertirá en funeral.


Horas después, ya de noche, los Halliwell disfrutaban de la fiesta en el nuevo apartamento de Prue que disponía de música, comida y bebidas. Sentadas en el sofá, Phoebe les contaba a sus dos hermanas mayores el estado de Owen. Las tres hijas de Phoebe estaban realmente guapas y por supuesto, Alice y Patty habían estado haciendo milagros en el baño para quitarse la peste a humedad y a olores putrefactos.

PHOEBE: ...Y no se acuerda de nada, ni de su nombre (Se pasó un pañuelito por sus ojos, para quitarse las lágrimas) ¡Es muy frustrante!
PATTY: Será algo transitorio, seguro que tiene solución.
PHOEBE: Al menos la enfermedad ha desaparecido de él y del resto de personas.
ALICE: Tiene pinta de que los Ancianos lo han castigado. (Bebió un sorbo) Esa boda en Las Vegas no les gustó...
PATTY: ¡Alice, modérate con la bebida, que mamá está a punto de venir!
ALICE: ¿Qué pasa, tengo granos en la cara? ¡Ya no tengo 15 años!
PHOEBE (ajena a la pequeña discusión): No me hacía mucha gracia dejar solo a Owen, pero tenía que cumplir y venir aquí...
PATTY: Quizá te reconforte un abrazo de mamá.
ALICE: (Mirando a su hermana con cara de asco) Oye, deja apagado tu lado cupido, que me avergüenzas.

Prue, también muy bien vestida, estaba nerviosa porque en pocos minutos sus tres hermanas aparecerían en la fiesta. Para quitarse esa inquietud, se acercó a las hijas de Phoebe.

PRUE: ¿Todo bien, chicas?
ALICE: Todo bien.
PRUE: Me alegro. (Hubo un silencio) ¿Sabéis si va a venir Melinda? (Andaba también preocupada por la hija de Piper)
PATTY: Esperemos que sí... ya sabes que necesita tiempo.
PRUE: Sé que necesita tiempo, pero si no viene me va a demostrar que no se esfuerza por mejorar las cosas...
PHOEBE: Vendrá, Prue, no te preocupes.
ALICE: O no. Igual pone la excusa de que Bianca se ha puesto enferma y no tenía a nadie con quien dejar al bebé. (Se bebió otro sorbo) Yo es que siempre me pongo en lo peor para no llevarme sorpresas... y aún así, me las llevo.
PRUE: ¿Nunca te has pensado trabajar como hacía tu madre? En vez de ir reconfortando a la gente a través de un artículo; deprimiéndola. Tendrías futuro, porque lo haces muy bien.
ALICE: Lo sé. Y mira, tú me podrías ayudar decorando el artículo con alguna foto de las tuyas.
PATTY: Alice... frena.

Prue se alejó de sus sobrinas para irse a la habitación donde se vestía Phyllis ayudada por Rachel y Bobbie. Tocó la puerta dos veces, esperando respuesta.

PRUE: ¿Se puede entrar, os falta mucho?
PHYLLIS: Ahora salgo, Prue.
PRUE: Está bien, no tardéis mucho.

RACHEL: ¿Cómo te ves?

Phyllis se miraba en el espejo de su dormitorio, mientras Rachel le peinaba con delicada parsimonia.

PHYLLIS: Supongo que bien. Nunca he sido de sacarme provecho...
RACHEL: Pues cuando quieras sacarte provecho, aquí estaremos nosotras.
BOBBIE: Oye, te sienta genial ese corte de falda.
PHYLLIS: Gracias. (Se sonrojó y se giró hacia su prima pequeña) Oye, Rachel, muchas gracias por todo lo que estás haciendo por mi, de verdad.
RACHEL: Nada, nada, para eso está la familia. (Le puso una pequeña horquilla en el pelo). Me recuerdas a mi madre, ella siempre nos ha contado que se sintió desplazada sus primeros meses de bruja. Enterarse de golpe de qué familia procedes... y le agradecerá siempre a mi tía Phoebe que se lo hiciera tan fácil el sentirse querida...
PHYLLIS: ¿Y Piper?
RACHEL: Piper tardó más en aceptar a mi madre, desgraciadamente. Guarda el luto.
PHYLLIS: Vaya, veo que viene de familia.
RACHEL: ¿Lo dices por Melinda? Está dolida, pero no contigo. Dale tiempo, de verdad.
PHYLLIS: No sé qué pensar. Prue no me lo dice, pero lo está pasando mal. Melinda fue su paño de lágrimas cuándo resucitó y ver que ahora no está por la labor de mejorar las cosas...
RACHEL: Mel se dará cuenta que ahora eres una persona digna de conocer y admirar. El pasado, pasado es. ¡No eres un Halliwell si realmente no nos has atacado antes!
BOBBIE: ¿Estás ya preparada, Phyllis? Conociendo a tu madre en menos de un minuto vuelve a tocarnos la puerta...
PHYLLIS: ¡Sí, sí!

CHRIS: Está realmente nerviosa Prue.
HENRY: ¿Me lo dices o me lo cuentas? Llevo toda la tarde en esta casa ayudándolas con los preparativos. ¡Menudo horror, qué miedo! ¡Lo quiere todo bien al milímetro!
WYATT: Van a venir sus hermanas, está nerviosa. Es lo normal. (Se le sentía una mirada distraída)

Chris, Henry y Wyatt charlaban frente a la puerta principal del apartamento, que era un ascensor privado, esperando a que llegasen Melinda y Jared.

CHRIS: ¿Qué estás mirando, hermano? ¿El ascensor? ¿Te estás haciendo a la idea de que vas a tener que usar más escaleras y ascensores por el resto de tu vida?
HENRY: ¿Por qué dices eso? Si orbitando se queman más calorías que subiendo escaleras.
CHRIS: Aquí Wyatt tiene un problema con los poderes pero su ego le impide decírnoslo...
WYATT: No es eso...
HENRY: ¿El pobre Dos Veces Bendito ya no es invencible?
WYATT: Tendré problemas con mis poderes, pero al menos aún no he orbitado sólo mi cuerpo llegando desnudo a mi destino...
HENRY: ¡Eh!
WYATT: No me ataques, no te ataco. Así de sencillo. (Dijo muy arisco)
CHRIS: Ya en serio, tienes que hablarlo con mamá, aprovecha que está al venir, o con los Ancianos.
WYATT: Los Ancianos andan muy ocupados con la plaga de la Peste...
CHRIS: Andaban muy ocupados (Le corrigió). Toda amenaza está finiquitada, al menos en Chicago. Ya no tienes excusa.
WYATT: ¿Y qué me van a hacer? ¿Quitarme los poderes? De pequeño ya me quité la proyección, no quiero quitarme más.
CHRIS: Seguramente no te los quiten, te ayudarán a entrenarte o a controlarlos mejor. ¡Yo que sé, pero algo tienes que hacer!

Phyllis salió al salón junto a Bobbie y Rachel y se sentó con Prue, Alice, Phoebe y Patty

HENRY: Wyatt, disculpa (Viendo a su nueva prima cómo entablaba conversación con el resto de chicas) ¿Pero es culpa de Phyllis lo que te está ocurriendo? (Preguntó en un tono muy bajo) Ya sabes, el poder del primogénito... y tal... Ya oficialmente no fuiste el primer Halliwell de nuestra generación en nacer...
CHRIS: Yo creo que algo está relacionado, seguramente (agregó susurrando)
WYATT: Realmente no lo sé, pero no se lo cuentes a nadie, por favor.

Inesperadamente, las puertas del ascensor privado, que era la puerta principal del apartamento de Prue y Phyllis se abrió. De allí salieron Melinda y Jared, en cuyos brazos llevaba a Bianca.

MELINDA: Hola, buenas noches. (Se acercó sus dos hermanos mayores, a darles dos besos)
JARED: Buena noches.

Al igual que el resto de los participantes de la fiesta, iban vestidos elegantemente. Prue, al ver a su sobrina Melinda se alegró mucho y fue a abrazarla, muy alegremente.

PRUE: ¡Muchas gracias por venir! Pensaba que...
MELINDA: ¿Que no vendría? Te quiero ser sincera; no iba a venir, pero el pasado... pasado es.

Phyllis se acercó dubitativa hacia Melinda, se miraron frente a frente, y hubo un silencio. Finalmente, Mel dio el primer paso y la abrazó, disculpándose.

MELINDA: Siento que hayas conocido mi parte más negativa... me cuesta acostumbrarme a los cambios...
PHYLLIS: Tranquila. Entiendo por lo que estás pasando. Yo... yo no hice bien. Te hice sufrir mucho, pero no era consciente aquel entonces del daño que te estaba haciendo.
MELINDA: Calma, el pasado, pasado es. Además, Bianca es demasiado joven aún para tener un hermanito... (dijo quitándole importancia al asunto)... ahora sólo tenemos ojitos para ella. ¿Phyls, me enseñas la casa?
PHYLLIS: ¡Por supuesto! (Por fin comenzaba a sentirse valorada por su prima)

Melinda y Phyllis se alejaron, dispuestas a conocer la casa y a conocerse entre ellas.

JARED: Le ha costado mucho dar el paso, pero lo ha dado.
PRUE: Lo sé, y si ya quería a tu mujer, ahora la quiero aún más. Esta sí es la Melinda que yo conocía. ¿Cómo que os habéis traído a la niña?
JARED: Bianca quiere ver a la abuela Piper. ¿A que sí?
BIANCA: I, i
PRUE: ¡Qué monada! (Se encandiló con las palabras de Bianca) Pues tu abuela tiene que estar a punto de llegar. (Miró a su reloj de pulsera). Estarán ocupadas las aerolíneas Matthews, me supongo.

PHOEBE: ¿Y qué, qué tal la pelea contra vampiros y ratas?
ALICE: Fatal. Me gustaría vivir el resto de mi vida debajo de una ducha.
PATTY: Dejando atrás los litros de champú y gel gastados hoy, no puedo negar que me ha gustado ver mi progreso en el poder de atracción...
PHOEBE: ¡Cuenta, cuenta! ¿Qué has hecho?

Pero Phoebe Jr tuvo que quedarse con las ganas, porque aparecieron orbitando las tres figuras más importantes de la fiesta, aparte de Phyllis; sus madres, las Embrujadas.

PAIGE: Ya estamos aquí
PHOEBE MADRE: ¡Hola niños, no sabía qué vestido ponerme!
PIPER: Sí, los problemas del tercer mundo... Buenas noches (fue directa a coger a su nieta) ¡Pero qué niña más guapa!

WYATT: Gracias mamá, tus hijos también te quieren.
PIPER: ¡Buah, a vosotros ya os tengo muy vistos! (Dijo riéndose para darles dos besos) ¿Qué tal todo?
CHRIS: Muy bien mamá, aunque Wyatt tiene que hablar contigo de una cosa muy seria.
PIPER: ¿Ah, sí, el qué?
WYATT: No le hagas caso... hoy está muy bromista tu hijo el mediano.
PIPER: ¿Y Melinda dónde está?
CHRIS: Se ha ido con Phyllis a ver la casa...
PIPER: La verdad es que sí. (Se acercó a su hermana Prue) ¡Menuda casita has alquilado, qué buen gusto! (Le dio un beso)
PRUE: Ahora os presento a Phyllis. ¿Queréis tomar algo de mientras?

PHOEBE MADRE: Uy, no. Gracias Prue. (Se sentó con sus hijas)
PHOEBE: ¡Mamá!
ALICE: Mamá, mira cómo te ha salido tu hija más pequeña. Tiene que estudiar, y está de fiesta (agregó jocosa) Yo que tú, la castigaría.
PATTY: ¿Qué tal por San Francisco? A ver si un día os visitamos. ¿Qué es de papá?

PAIGE: Hola niños (se acercó a Henry y Rachel) ¿Mucho trabajo como luces blancas?
RACHEL: Por suerte llevamos unos días bastante relajados como luces blancas porque como brujos seguimos salvando al mundo todos los días.
BOBBIE: Hola señora Matthews (le dio dos besos)
PAIGE: Bobbie, no hace falta que me llames señora... ¡Me haces sentir mayor! (Le miró a Henry) ¿Y tú, qué, cuándo piensas enseñarme una novia? (Le dio un beso en la mejilla, nuevamente)
HENRY: ¡Uy, ahora no! (Sonrojado) ¡Ando muy liado, mamá! (Cambiando completamente de tema) ¿Y papá, qué tal, en qué misión se encuentra ahora?

Mientras en la terraza de la Torre Willis II visualizaban que por fin en el nuevo apartamento de Prue habían llegado todos.

LA VIDENTE: Están ya todos.
JONNAH: Están todos, pero sólo me interesa una. (Dijo con su túnica blanca manchada de sangre al matar a Sandra)
PESTE: Cuántos más enfermen y mueran, mejor... (sacó la cajita de acero) Ya no sólo los Halliwell caerán ante mi. Pobres infelices creyendo que unas simples mascarillas le salvan de la infección cuando han estado en cuevas y alcantarillas rodeados del virus...
JONNAH: Pero yo no quiero que todos los Halliwells mueran. Solo quiero una muerte.
LA VIDENTE: ¿Y Karen, realmente caerá de nuevo en la enfermedad?
PESTE: Karen y toda la ciudad, te vuelvo a repetir.
LA VIDENTE: ¡Perfecto!
JONNAH: No, sólo una muerte. La de Phyllis.

Finalmente, La Peste no hizo caso al Anciano y abrió la cajita de acero, y nuevamente corría por la ciudad la amenaza invisible, pero más violenta y fuerte que la anterior plaga.

PIPER: ¿Y dónde está la estrella de la fiesta? ¿Y Phyllis?

Phyllis apareció acompañada de su prima Melinda, y ésta, le dio un pujoncito en la espalda para que se acercara a su tía. Pronto, Phyllis buscó la mirada de su madre Prue, que si bien la trataba por ahora, más como una amiga, siempre le daba valentía verla. Y Prue, le dio el visto bueno guiñándola un ojo.

PHYLLIS: Aquí... (Se abrazaron)... encantada de conocerte
PIPER: ¡Tienes los mismos ojos que tu madre!
PHOEBE MADRE: ¡Bienvenida a la familia! (Se acercó a su sobrina perdida a darle un beso)
PHYLLIS: ¡Gracias!
PRUE: ¡Bravo, bravo! (aplaudió muy fuerte mientras alguna lagrima de felicidad se le caía por las mejillas)
PAIGE: ¿Bonito recibimiento, verdad? (La abrazó) ¡A mi desde luego que no me hicieron una fiesta de bienvenida!
PHOEBE MADRE: ¡Oye!
PAIGE: ¡Es broma!
PIPER: ¿Y qué tal todo Phyllis, qué tal tus primeras semanas de bruja Halliwell?
PRUE: Necesita más ropa así, que le sienta genial.
PHOEBE MADRE: ¡Mañana te vienes conmigo a patear todas las tiendas de San Francisco!
PAIGE: ¡Primera regla, no vayas con tacones, tu tía Phoebe te hará sufrir mucho!
PIPER: ¿Entonces mañana te vienes a San Francisco? ¡Perfecto, así te enseñamos dónde creció tu madre!
PRUE: ¡Cuidádmela bien, eh! ¡No me atragantes de galletas recién hechas en el horno! (y se rió)


De repente, en el centro del salón, donde estaban todos, surgió una pequeña explosión y una humareda y de allí aparecieron tres señoras muy ancianas, realmente nerviosas.

HENRY: ¿¡Demonios!? (se alertó, al igual que el resto de su familia)
PATTY: ¿Señora Legendre? (preguntó, muy confusa)

Y allí estaban, las Hermanas Legendre que esta mañana había conocido al completo Patty durante su trabajo en la residencia: Emmanuelle, la ya conocida Sñr. Legendre, anciana invidente con poderes premonitorios, Ellen, la hermana del medio, con poderes moleculares y Eveline, la más joven de las tres con el poder de la telequinesis.

PATTY: ¿Qué... qué hacéis aquí?
SÑR.LEGENDRE: Acabamos de percibir una alteración. No habéis acabado con la peste.
PATTY: Con la Peste no, pero sí con sus secuaces. Sin ellos, le es más difícil propagar la enfermedad. Y habiendo destruido las colonias de vampiros y ratas en Chicago, no hay problema.
ELLEN: Era todo una trampa ¡Os han hecho una trampa!
PIPER: ¿Qué broma de mal gusto es esta?
EVELINE: Pase lo que pase, tranquilas, estamos aquí para ayudaros. (Movió sus manos y todas las ventanas abiertas del apartamento se cerraron)
PAIGE: ¡Oye, abrid las ventanas, por favor! (Le sentía mal sentirse atrapada, debido a su claustrofobia)
EVELINE: Esto es lo mejor para prevenir.
SÑR.LEGENDRE: Ya es tarde... (comenzó a llorar)
PHYLLIS: ¿Qué es lo que pasa aquí? (Cogiéndole con fuerza la mano a Prue, estaba asustada)
PRUE: Tranquila...
MELINDA: No me hace nada de gracia esta situación.

SÑR.LEGENDRE: Ya es tarde... (volvió a repetir)
PATTY: ¿Qué es tarde?
SÑR.LEGENDRE: Noto que el virus está en vuestros cuerpos... Pronto... pronto moriréis.

RACHEL: ¡Eso es imposible! ¡Hemos tenido mucha precaución!
CHRIS: Por desgracia, no es así... (recordó cómo se había quitado la mascarilla para hacerse pasar por Demonio-Rata)
SÑR.LEGENDRE: Una triste mascarilla e higiene no son suficiente. Habéis ido hasta su trampa y ahora albergáis la enfermedad...



Bianca comenzó a llorar y a toser. Pronto, Melinda recordó que una de las Demonio-Rata le habían arañado a su bebé.

MELINDA: ¡Oh, no! ¡Bianca! (Fue a recogerla de brazos de su abuela Piper)
JARED: ¡Mel, tranquila!

A kilómetros de allí, Karen, en su hospital privado, también comenzó a padecer el regreso de la enfermedad, mientras cenaba rodeada de su equipo... Como todos los pacientes que habían tenido la peste, tanto de hospitales públicos como privados, debían estar varios días en observación.

KAREN: ¡Es horrorosa la comida del hospital! ¡Estoy comiendo plastilina!
PAULEY: ¿Quiere que le traiga algo más decente, Karen?
KAREN: No, déjalo. Tengo ya una edad, por mucho poder que tenga no puedo portarme como una niña a la hora de comer.
REBECCA: Has tenido una evolución admirable, señora, ya verá cómo en un abrir y cerrar de ojos está de vuelta en Red Swan.
LINDA: ¿Abrir y cerrar de ojos? (Comenzó a parpadear muy fuertemente) Yo la sigo viendo aquí, comiendo tumbada en el hospital...
KAREN: Ya sé quién de todas vosotras me es inservible y se convertirá en cenizas en cuanto salga de aquí... ¡AAAAH!

A Karen, repentinamente, le dio un pinchazo en el estómago y comenzó a sangrar por la boca. Rapidamente, su equipo médico entró en la habitación para atenderla de urgencia mientras echaban por la fuerza a Rebecca, Linda y Pauley, quien lloraba de terror.

Así, ocurrió lo mismo con Owen, que estaba en boxes de uno de los hospitales públicos de Chicago, mientras le atendía Mei Ling, la amiga enfermera, en prácticas, de Phoebe Jr.

MEI: ¿Así que sigues sin acordarte de nada?
OWEN: De nada.
MEI: Pues mira, aquí te llamamos John Doe. ¡O incluso Kyle XY!
OWEN: Me gusta ese nombre, el último.
MEI: Te llamas Owen, guapo. Y tienes una novia, o una esposa, no lo recuerdo bien.
OWEN: ¿La chica que ha estado todo el rato conmigo, no?
MEI: Así es, se llama Phoebe.
OWEN: ¿Y por qué voy a perder la memoria? No recuerdo nada. ¿Algún accidente?
MEI: Es triste decirlo, pero mira el lado positivo (le dijo mientras le ponía el plato de la cena), al menos, no se te ha olvidado hablar.
OWEN: Muchas gracias por todo, enfermera.
MEI: Llámame Mei, si quieres algo, avísame, que tengo que atender a más gente.

Y justo cuando Mei se dirigía a otro paciente, Owen, tembloroso, lanzó una pregunta:

OWEN: ¿Es... es... es nor-normal esto?
MEI: ¡AAAAAAAAH!

Mei gritó de pánico al ver cómo le comenzaba a salir sangre por la boca al que fuera la luz blanca de la nueva generación Halliwell...
En Chicago Loop, donde se encontraba el nuevo apartamento de Prue, las cosas no eran muy distintas: Bianca yacía desmayada en el sofá, mientras que Jared y Melinda lloraban alrededor de ella a la par que tosían muy fuerte.
Alice y Chris, quienes habían estado luchando contra los Demonios-Rata, sentían como mareos y vómitos y no se podían mover de sus sitios; una tumbada en el suelo con los ojos cerrados y el otro en una silla tapándose los ojos con las manos, muy frustrado.
Por su parte, Rachel tosía sangre fuertemente en el fregadero de la cocina, rodeada de Patty que estaba desvanecida en la alfombra. La benjamina Phoebe Jr, quien había estado bastantes horas con Owen, se mojó la cara con una botella de agua puesto que le estaba ardiendo la frente debido a la fiebre.

PIPER: ¿Qué está pasando?
SÑR.LEGENDRE: No hay prisa. Hay que invocar a la Peste aquí mismo y acabar con ella.

Los únicos que se encontraban, por ahora, estables, eran las cuatro Embrujadas, las hermanas Legendre, Phyllis, Henry, Wyatt y Bobbie, quienes no habían mantenido contacto con ningún demonio-rata ni vampiro.

PRUE: ¿Acabar con la Peste? ¿Y cómo le invocamos?
SÑR.LEGENDRE: Es muy poderoso, pero creo que juntando nuestra magia aparecerá.
PHYLLIS: ¿Y después qué? ¿Cómo lo vencemos?

JONNAH: ¿¡Falta mucho para que la enfermedad le afecte a esa zorra de la bruja perdida!?
PESTE: ¿Por qué no disfrutas de la escena?
LA VIDENTE: Karen ha vuelto a enfermar, lo presiento (dijo sonriendo mientras ponía los ojos en blanco)
JONNAH: ¡No puedo disfrutar de la escena, no quiero que muera la familia Halliwell al completo!

Los tres villanos seguían viendo el panorama desde el ático de la Torre Willis II, pero Jonnah, no aguantó más, entró corriendo al despacho y cogió el cuchillo con el que había matado a Sandra.

PESTE: ¡Ni se te ocurra salir de aquí! ¡Nos vas a fastidiar el plan!
JONNAH: ¡LA ENFERMEDAD ESTÁ TARDANDO EN MATAR A PHYLLIS, NO AGUANTO MÁS!

Y tal como gritó, orbitó.

SÑR.LEGENDRE: ¡¡VIENE ALGUIEN, VIENE ALGUIEN!!

Jonnah apareció entre órbitas, en una postura muy agresiva, con el brazo extendido donde llevaba el cuchillo.

JONNAH: ¡MUERE MALDITA BRUJA, MUERE!
PRUE: ¡PHYLLIS, CUIDADO!

Prue accionó su telequinesis y tiró a la pared al Anciano, mientras que con el mismo poder recogió el sangriento cuchillo.

PHYLLIS: ¿Qué?
HENRY: ¿Estás bien?
PHYLLIS: Sí, sí, por suerte no ha pasado nada.
PIPER: ¿Os lo exploto?
PRUE: No, no. Lo necesitamos para saber qué es lo que ocurre (Miró a su hermana) … ¿Piper, te encuentras bien?
PIPER: Perf... (Y calló, abatida al suelo)
PHOEBE MADRE: ¡Pip!
WYATT: ¡MAMÁ!

Piper se había contagiado de la enfermedad tras haber tenido en brazos a su nieta Bianca, así que pronto, posiblemente, el resto de la gente también se contagiaría, sobre todo Paige y Phoebe, quienes, aunque no lo querían aceptar, ya no eran tan jóvenes como antaño y las enfermedades eran más fáciles de penetrar en su organismo.

PRUE: Hay que hacer algo rápidamente.
BOBBIE: ¿El qué?
PHYLLIS: ¿No podrías purificar el aire, Bobbie? No entiendo mucho de tu magia, pero quizá...
BOBBIE: Podría intentarlo, sí.

Bobbie se sentó en el suelo, en plan pensativa. Al poco tiempo, Paige y Phoebe también se cayeron al suelo, cansadas y tosiendo muy fuerte.

HENRY: ¡Mamá!
WYATT: ¡Henry, no te derrumbas ahora, te necesitamos! Si pasa algo serio, utiliza todo tu poder.
HENRY: ¡Está bien!

Prue y Phyllis se acercaron a Jonnah, quien estaba tirado en el suelo.

PRUE: ¿De quién es la sangre del cuchillo? ¿A quién has matado?
JONNAH: Ya me da todo igual, bruja asquerosa.

Prue le dio una patada, aprovechando que el Anciano estaba en el suelo

PRUE: ¡QUÉ ME CONTESTES, JODER!
JONNAH: Sandra ya no merecía vivir.
PRUE: ¿Sandra? ¿Pero cómo te atreves? (Agarró fuertemente el cuchillo)
JONNAH: ¡Venga, mátame, ya me da igual! Tarde o temprano todos los que estamos aquí moriremos por la peste...
PRUE: ¡VALIENTE GILIPOLLAS!

Prue fue directa a clavarle el cuchillo en el torso de Jonnah, pero cuando tocó el cuerpo del Anciano, sólo le metió un puñetazo: El cuchillo había desaparecido. Phyllis había usado su poder de telematerialización.

PRUE: ¿Qué...?
PHYLLIS: Prue, ¿qué te había dicho? El rencor no es bueno. Y no me gusta verte así.
PRUE: ¿Qué has hecho con el cuchillo?
PHYLLIS: Está fuera de aquí, sin más. Este no es el camino para mejorar las cosas.
PRUE: Tienes razón, tienes razón, pero lo que más me molestaría en este mundo es que alguien te hiciera daño.
PHYLLIS: Si realmente este va a ser nuestro fin, no quiero que lo último que vea es a mi madre matando a sangre fría a un Anciano.
PRUE: Pero él te quiere ver muerta...
PHYLLIS: Si realmente ha asesinado a uno de los suyos y me quería matar a mi, los Ancianos ya le castigarán.
PRUE: No se puede ir de brazos cruzados...
PHYLLIS: Y por ahora, no se irá. (Miró a Bobbie, quien estaba intentando purificar el ambiente, y entendió la mirada de Phyllis)

De pronto, el cuerpo de Jonnah fue rodeado de hiedras que se materializaron mágicamente, apretándole tanto las piernas, brazos así como la boca, para que se mantuviera callado.

JONNAH: ¿¡QUÉ, QUÉ MIEFDA EF EFTA!? (Gritó con mucha dificultad)
PHYLLIS: ¡Gracias, Bobbie!
BOBBIE: ¡Para eso est...!

Y pronto, cayó al suelo

HENRY: Una menos, ¡mierda!. ¡Algo hay que hacer!
WYATT: ¿Por qué vosotras no caéis enfermas? (Preguntó al grupo de brujas ancianas, al que se acercaron los que quedaban estables)
EVELINE: Nos traen los Ancianos. Están cuidándonos desde allí arriba mientras buscamos una solución.
PRUE: ¿Pero y eso? ¿Qué moral es esa, por qué a vosotras sí y a mi familia no nos cuida?
ELLEN: No entendemos muy bien el por qué, sólo nos han dicho que somos necesarias.
PHYLLIS: ¿Necesarias para qué? (preguntó confusa)
SÑR.LEGENDRE: Para la limpieza. No sabemos qué significa. No nos informan de más.
PRUE, WYATT, HENRY Y PHYLLIS: ¿¡Limpieza!?

LA VIDENTE: Están durando demasiado, creo que es hora de actuar. (comentó con los ojos en blanco)
PESTE: Sí. Sin duda.

PHYLLIS: ¿A qué se refieren con limpieza?
WYATT: ¿Limpiadores? Hicimos un pacto con ellos, no aparecerán. Confían en que los problemas que causemos los arreglemos.

Pronto, La Peste y La Vidente aparecieron en el centro de aquel apartamento tan oscuro y lleno de cuerpos tirados en el suelo, inconscientes.

PESTE: ¡Oh, preciosas vistas!
LA VIDENTE: Estáis durando demasiado...

WYATT: ¡Cubríos, no quiero haceros daño! (Avisó a su familia y a las brujas ancianas)
PESTE: ¿Qué vas a hacer, debilitarte?
LA VIDENTE: Con esos poderes sin control que ahora tienes no te atreverás a tocarnos.... Acepta que tu época dorada ya pasó.
WYATT: Creo que eso va también por ti ¿verdad?
LA VIDENTE: ¿Cómo te atreves?

La Vidente lanzó una ráfaga de fuego hacia el hijo mayor de Piper, y éste, acostumbrado a defenderse, alzó su brazo para activar la telequinesis y así desviar el ataque de la Demonio. Por desgracia, como sus poderes estaban incontrolables, Wyatt acabó saliendo inesperadamente por los aires debido a su propio poder, cayendo inconsciente encima de su primo Henry, mientras la ráfaga de fuego se fue acercando a él pero Prue sí consiguió esquivarla con su poder.

LA VIDENTE: Vaya, vaya...
PRUE: ¿Por qué me ayudaste a liberar a Phyllis de la maldad si ahora nos atacas?
LA VIDENTE: Todo era parte de un plan, querida. (Vio a su hermana Phoebe tirada en el suelo). Una pena que tu hermana se encuentre desmayada, le habría encantado verme. Fuimos grandes amigas.

Mientras Prue interactuaba con La Vidente, Phyllis se acercó hacia su primo Henry, quien había sufrido la caída de Wyatt en su propio cuerpo.

PHYLLIS: ¡Henry, Henry! ¿estás bien? ¡Necesito tu ayuda!

Pero Henry, al igual que el resto, estaban inconscientes.

PHYLLIS: ¡MALDITA SEA, SEÑORAS, AYÚDENME Y NO SE QUEDEN QUIETAS!
SÑR.LEGENDRE: Aún no.

PESTE: ¡Me aburro! (Alzó su brazo derecho y se apretó fuertemente la mano, haciendo que Prue y la Vidente cayesen al suelo, enfermas)

PRUE: ¡Agh! (Comenzó a toser muy fuerte)
LA VIDENTE: ¿Qué me estás haciendo? (se sorprendió) (También empezó a toser)
PESTE: ¿Te pensabas que te iba a dejar salirte con la tuya? Nos conocemos desde hace siglos, y aunque has estado al lado de muchas Fuentes, yo no quiero tu ayuda cuando esté en el poder.
LA VIDENTE: Te lamentarás de lo que me has hecho, cobarde.
PESTE: ¡¡CÁLLATE!! (Volvió a alzar su brazo, y La Vidente, murió de la enfermedad mucho más rápido)

Ya únicamente quedaban en aquel apartamento las Hermanas Legendre, Phyllis y La Peste.

PESTE: Y ahora, sólo quedáis vosotras cuatro...

La Peste volvió a hacer el mismo proceso que anteriormente, alzó su brazo y forzó su puño, al mismo tiempo que Phyllis se concentró en su poder de intangibilidad, para no contagiarse de la enfermedad, y así pasó.

PESTE: ¿Por qué ninguna de las cuatro ha enfermado? (Contestó muy sorprendido)
JONNAH: ¡MAFDITAF FSEA, MUEREFTE YAF, JODFER! (Gritó apresado por las hiedras, que apenas le dejaban hablar)
ELLEN: ¡Haces muchas preguntas! (Alzó sus manos y lo congeló con su inmovilización molecular)
PHYLLIS: Ha sido gracias a mi poder de intangibilid... (Quiso decir muy orgullosa)
ELLEN: No. No es lo que tú te piensas, Phyllis. Los Ancianos no quieren perderte. Al menos... no de esa manera.
PHYLLIS: ¿No he sido yo? (Se quedó con la última frase de Ellen) ¿No de esa manera?. ¿Qué... qué quieres decir?
EVELINE: Los Ancianos nos protegen a las cuatro porque eres la clave para acabar con la Peste y con todo el daño que él ha hecho.

PHYLLIS: ¿Cómo?
SÑR.LEGENDRE: Sacrificándote.
PHYLLIS: No... no estáis hablando en serio (titubeó)
SÑR.LEGENDRE: Nosotras sólo hacemos lo que nos mandan los Ancianos, querida.
PHYLLIS: Pero yo... He formado ya una familia. Tengo un vínculo con los Halliwells... ¡Me he convertido en una Halliwell, al fin me aceptaron!
SÑR.LEGENDRE: Y pese a ser aceptada, has cambiado demasiado la historia de la familia. Wyatt tiene problemas con sus poderes porque ya no es el primogénito... Y es sólo el comienzo. El efecto dominó podría ser peor. Si ya un Halliwell tiene esos problemas con los poderes, los puede traspasar al resto, porque la jerarquía, contigo aceptada, lo altera todo.
EVELINE: No siempre sumar uno más a un grupo de gente os hace más fuertes.
PHYLLIS: Pe.... pero... no entiendo nada. Cuando mi madre falleció, la sustituyó Paige, y cuando Helen murió, la sustituyó mi madre... Y no ocurrió nada malo.
SÑR.LEGENDRE: Tú misma lo has dicho; sustitución no es lo mismo que agregación.
PHYLLIS: ¡No puede ser verdad esto! (Se desplomó, en el suelo, llorando)
ELLEN: Lo sentimos, pero la mayoría de los Ancianos no están a favor de tu existencia...
PHYLLIS: ¿¡Así que Jonnah no era el único que quería verme muerta!? (preguntó derrotada)
SÑR.LEGENDRE: Quitando a Sandra, que finalmente te aceptó... el resto no aprueba tus lazos familiares.
EVELINE: ¿Qué prefieres, sacrificarte por ellos y salvarlos o que mueran enfermos por la peste? Si eliges esto último... acarrearás con toda la culpa y el dolor...
ELLEN: Sacrificándote por ellos los sanarás, y acabarás con todo el daño que ha hecho la Peste...
PHYLLIS: Pero entonces Karen... Karen se recuperará.
SÑR.LEGENDRE: Karen no es el mayor problema de los Ancianos. Lo eres tú.
PHYLLIS: ¿Pero y luego, qué? ¿Qué me espera si acepto vuestra condición? ¿Qué será de mi alma?
SÑR.LEGENDRE: No lo sabemos... Pero ya no como emisarios de los Ancianos, sino como seres humanos, lucharemos si hace falta para que, tras tu muerte, tengas una vida próspera y feliz en el más allá.
ELLEN: Si haces este gran paso, te defenderemos para que por fin tengas una vida feliz.
EVELINE: Piensa que esto es una segunda oportunidad, para que tengas una vida que nunca has podido tener.
PHYLLIS: Pero esto es lo más cercano a una vida normal que he tenido... desde pequeñita entre fríos orfanatos y psiquiátricos... y por fin me siento valorada...
SÑR.LEGENDRE: Más valorada te sentirás cuando ayudes a toda tu familia a restaurarlo todo. Por el bien de todos.
PHYLLIS: ...Por el bien de todos...
HERMANAS LEGENDRE: ¿Entonces, qué?
PHYLLIS: Está bien, pero con una condición: Quiero despedirme de Prue.
HERMANAS LEGENDRE: Que así sea.

Phyllis, con grandes lágrimas en los ojos, se acercó hacia su madre, esa amiga tan especial que se había encontrado en la vida. La que fuera la primogénita de las Embrujadas originales yacía desmayada y con fiebre en el suelo, y Phyllis, procuró despertarla.

PHYLLIS: ¡Eh, despierta, por favor, despierta!
PRUE: ¿Sí...? ¿Phyllis? (Tenía una voz muy cansada) ...Acaba con la Peste, por favor. Tú que puedes.
PHYLLIS: ¿Has oído todo?
PRUE: ¿El qué?... (Obviamente, Phyllis entendió que no había escuchado nada) Tienes pociones explosivas en la cocina o quizá la sangre de Anciano que hay en el cuchillo de Jonnah sirva para matarlo...
PHYLLIS: Parece ser que esa no es forma de matar a la Peste, Prue...
PRUE: ¿Cómo lo sabes...?
PHYLLIS: Simple intuición... Sólo quiero decirte que te quiero... y que gracias por todo. Me has hecho sentirme la mujer más feliz del mundo.
PRUE: Y tú a mi, y tú a mi. Yo también te quie... (pero debido a la fiebre, se desplomó)

SÑR.LEGENDRE: ¿Preparada?
PHYLLIS: Sí, y cuánto antes suceda, mejor (se secó las lágrimas de los ojos)

EVELINE: Bien, necesitaremos un poco de tu sangre.

Ellen sacó de su bolso un athame y le pinchó en un dedo a Phyllis.

PHYLLIS: ¿Sin cuenco ni nada? (Al ver que su sangre goteó en el suelo, sin remedio)
SÑR.LEGENDRE: Sin cuenco ni nada, leyenda.

Las hermanas Legendre, como poderosas brujas, se dieron de la mano y comenzaron a recitar un hechizo en un idioma inteligible, aunque Phyllis supuso que sería enoquiano, ya que eran unas emisarias de los Ancianos o algún idioma desconocido que se hablase allí arriba.

La Pashs Pasbs Paaoxt Paaoxtip
Quiin ip oro escapio

Quon rotavlas led murarret
Quod purgandum fifalz od
La erenoper oi in munob

Ita nos camliaxa las
Massinohtyp munobi od ita
Nos sol-petahe
darsare gran lang-ilegna

Christeos genoganza satnulov.
Erama

El techo del apartamento comenzó a nublarse, y pronto, unas nubes completamente negras inundaron toda la casa. Esas nubes comenzaron a formar pequeños remolinos que se iban formando de arriba a abajo. Una vez abajo, los remolinos succionaron todo signo de magia oscura: El cadáver de La Vidente, Jonnah y la Peste.
Un instante después, esos tres remolinos se juntaron formándose uno más grande, que se dirigió a la boca de Phyllis, quien gritando de dolor, se acabó tragando el remolino entero, y con ello, toda la nubosidad oscura.

Phyllis aún se mantuvo con vida unos pocos segundos más, de rodillas en el suelo, y sujetándose con dolor la espalda. Las hermanas Legendre se acercaron a ella, y al unisono dijeron:

HERMANAS LEGENDRE: Por el bien de todos: Descansa ahora

Y una vez dicho, Phyllis cayó muerta al suelo.

SÑR.LEGENDRE: Y esto quedará en secreto para nosotras tres. Oficialmente caímos enfermas antes que Phyllis y no recordamos nada.

Tras informar de aquello a sus dos hermanas pequeñas, las tres ancianas brujas cayeron rendidas al suelo, por el cansancio, mientras que Chicago entera, despertaba del segundo y último brote de peste, y con ello, se recuperaban todos los enfermos.

Todos los Halliwells se despertaron, aquejándose de dolores y recordándolo todo, salvo una figura, la de Phyllis.

PRUE: ¿Phyllis...? ¡¡PHYLLIS, PHYLLIS!! (Se acercó a ella, intentándola despertar, sin éxito) ¡NO, NO NO! (Comenzó a llorar)
PIPER: ¡OH DIOS MIO!
RACHEL: ¡NO, NO NO!
MELINDA: ¿QUÉ?



Chicago. 17 de Mayo. Día 13
(A partir del minuto 2:08)

Dos días después de la muerte de Phyllis, llegó su entierro en la ciudad de Chicago, ya que no pudo ser enterrada en San Francisco con el resto de la familia Halliwell debido a ciertos trámites y problemas, además, de que si habría sido enterrada allí, su madre adoptiva se habría enterado de su fallecimiento, y Prue no quería que la pobre anciana pasara por ese mal rato.

Finalmente, Phyllis se enterró en una sepultura, en cuya lápida ponía inscrito su nombre y apellido y una pequeña dedicatoria:
“PHYLLIS PAIGE FLETCHER
Amiga, hija y hermana.
Siempre en nuestros corazones.
Su sacrificio salvó al mundo.”

Nadie vio cómo falleció Phyllis, pero sí se percataron de que ella había muerto junto a la Peste, la Vidente y Jonnah, así que los Halliwells lo trataron como un sacrificio. Y realmente fue así, si bien los Ancianos actuaron en las sombras para matarla.

Prue, como era normal, estaba devastada. Completamente vestida de negro, al igual que sus familiares, no podía contener las lágrimas y se apoyaba incansablemente en su hermana Piper, su paño de lágrimas original.

A Prue ahora sólo le venían desgracias por la cabeza: Había alquilado un apartamento muy caro para vivir ambas dos, y ahora sólo estaría ella sola. Se había hecho muchas ilusiones, porque por fin Phyllis había sido aceptada por la familia y todos dieron pasos de gigantes para olvidar el pasado y empezar un presente mejor. Pero ya estaba todo roto.

PRUE: ¿Qué voy a hacer ahora viviendo sola en un piso tan grande? Lo alquilamos porque nos hacía ilusión comenzar a vivir juntas...
PIPER: Yo te ayudaré a pagar parte del alquiler, si quieres. No te preocupes por eso.
PRUE: ¡Estoy sola, Piper, sola! (se abrazó a su hermana) ¡Por fin estaba a vuestra altura, por fin tenía una hija, por fin tenía algo de valor en mi vida! ¡Y ahora estoy en la puta calle de la soledad!
PIPER: Me tienes a mi. A tus hermanas, y a tus sobrinos. Nunca estarás sola.
PRUE: Estoy maldita, Piper. Nunca consigo que una relación prospere. Ni con un hombre, ni con una hija...
PIPER: En cuánto menos te lo esperes, encontrarás a la persona adecuada a la que darle cariño...
PRUE: No. Todo el mundo muere alrededor de mi: Mamá, la abuela, Andy, Marvin... y ahora Phyllis...

Entre uno de los árboles cercanos al cementerio, un hombre llegó orbitando, también estaba vestido de negro acorde al funeral y llevaba un ramo de flores, que sigiloso, dejó en el ataúd de Phyllis.

PRUE: A... A... Andy, ¿qué haces aquí? (Preguntó, asombrada)
ANDY: Arroparte en estos duros momentos, Prue. (Y la abrazó muy fuertemente)

Atrás de Prue, Piper y Andy estaban toda la familia al completo muy dolidos: Phoebe, Paige, Wyatt, Chris, Melinda con su bebé, Jared, Alice, Patty, Phoebe Jr, Rachel, Bobbie y Henry, e incluso Leo, Coop y Henry, quienes no habían tenido el placer de conocer a su sobrina perdida. También Billie Jr pudo acercarse un momento para apoyar a su buena amiga, acompañada por su madre y su mellizo Westley.
Y aunque no tenía culpa de nada, Wyatt se sentía mal, porque ahora, sin Phyllis, había recuperado el control de sus poderes.

CHRIS: ¿Cómo te sientes?
WYATT: Fatal...
CHRIS: Aguarda, tú no tienes culpa de nada.

Pero ahora, para alegría de Los Ancianos, sin Phyllis, el equilibrio entre los Halliwells volvía a ser estable.



Escrito por LQSA_Recio

3 comentarios:

  1. Que triste el capítulo con la muerte PHyllis. No es justo ojalá vuelva otra vez.

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  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

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